Visitando Alarcón de la mano de Eloy Moreno

Si no llega a ser por Eloy Moreno seguramente nunca hubiéramos visitado Alarcón. No por nada, pero hay tantos sitios que ver y tantos lugares a los que ir que siempre se quedan sitios interesantes en el tintero y, sinceramente, nadie nunca nos había dicho que fuera un lugar que mereciera la pena. Además, hemos tenido la oportunidad de poder verlo haciendo el turismo que a nosotros nos gusta, a través de una novela. Concretamente, a través de El Regalo.

El Regalo, Eloy Moreno

Para aquellos que no lo sepáis, Eloy Moreno organiza, de vez en cuando, visitas guiadas por los escenarios de algunas de sus novelas. En ellas, no solo se explican detalles del libro, también se dan pinceladas de la historia de los lugares que se visitan. En el caso de Alarcón, tuvimos la oportunidad de hacer el recorrido turístico con un guía muy simpático que entró al trapo en todas las bromas del autor y que satisfizo nuestras dudas.

Comenzamos la visita en lo que se conoce en al novela como el Museo de los Momentos. Se trata de una iglesia, en la que ya no se dan misas, que se utiliza como museo de arte. En él se realizan exposiciones puntuales de artistas locales y, de forma permanente, se puede visitar su interior para contemplar un cuadro pintado a lo largo y ancho de todo el edificio. Se trata de un lienzo de 6 caras muy impactante, sobre todo cuando te lo explican.

La historia de como surge esta iniciativa también es bastante chula. El artista Jesús Mateo coincidió, en una comunión, con el cura de Alarcón quien se moría de pena cada vez que entraba en la iglesia de San Juan Bautista y la veía convertida en un almacén. El eclesiástico quería hacer algo con ese edificio y le pidió al pintor que le diera alguna idea. La cosas quedó ahí, pero a Jesús Mateo el proyecto le comenzó a interesar e ideó el gran mural que hoy en día se muestra en las paredes del edificio. La idea ya estaba, el problema era quién iba a hacerse cargo de los costes. Para poder financiar el proyecto se creó una Asociación Cultural a la que la gente, poco a poco, se fue apuntando y aportando dinero con el pago de su cuota. La iniciativa se fue haciendo cada vez más conocida y empezó a atraer a más artistas e intelectuales que, con su presencia, dieron notoriedad a la idea haciendo que el número de socios se incrementara. Y así, gracias a la colaboración de muchas personas fue posible terminar este gran cuadro que pone los pelos de punta cuando se contempla.

La visita a Alaracón continuó por las calles de esta localidad en la que, según nos contó el guía, viven menos de 200 personas durante el año pero que, en su día, fue una gran potencia en Castilla llegando a los 3.000 habitantes. El secreto de su éxito es su localización geográfica. Alarcón es una península elevada en el terreno que solo cuenta con una entrada, por lo que resulta muy fácil de defender. Sobre todo, si tenemos en cuenta, que esta única vía de entrada está protegida por tres puertas que, en su día, estaban fuertemente protegidas. Sin embargo, con el fin de la Edad Media y la entrada en la Época Moderna, el auge del comercio hizo que Alarcón se convirtiera en una ciudad incómoda para trasladar mercancías y la gente de dinero, poco a poco, la fue abandonando. A esto hay que sumarle el hecho de que durante la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Isabel la Católica frente a la Beltraneja la ciudad no eligió bien su bando.

Un buen momento para visitar Alarcón es el atardecer. La localidad se recorre en un ratito porque es pequeña y cuando el sol está bajo, la luz que lo envuelve es preciosa. Como hemos dicho antes, se trata de un sitio pequeño donde el trato con la gente es muy familiar. Quizá por eso a Eloy Moreno le dejan hacer un poco lo que quiere , muestra de ello es el cuento suyo que adorna una de las paredes del colegio o haber podido ubicar la Habitación de Quejas en un local vacío. Como curiosidad, hay que reconocerle el mérito de haber colado este cuarto de las quejas dentro de Google, de tal manera que, si lo buscas en los mapas del famoso buscador, ahí lo tienes.

Para hacer la visita por Alarcón no es necesario llevar ninguna ropa especial porque se camina todo el rato por el pueblo. Sin embargo, nosotros os recomendamos que os llevéis unas buenas zapatillas para poder hacer el paseo que rodea la localidad. No se tarda demasiado y es circular pero, eso sí, el terreno no es demasiado cómodo por lo que es necesario llevar el calzado adecuado. Nosotros fuimos un poco de valientes y comenzamos a hacerlo con lo que habíamos llevado y nos tuvimos que dar la vuelta antes de acabar dándonos un culetazo.

 

 

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