La Frontera, Don Winslow

Conocí a Don Winslow hace ya algunos años gracias a que me recomendaron, muy encarecidamente, que leyera El poder del perro. Admito que no cogí el libro con demasiado entusiasmo. De hecho, al terminar me pareció una historia bastante normal. No voy a decir que mala, porque no sería cierto, pero no sé, me la pusieron tan bien que me quedé como a medias.

 

Sinopsis: Década de los setenta: el gobierno de Estados Unidos emprende una lucha sin cuartel contra el narcotráfico en México. Art Keller, un joven agente de la DEA de origen hispano, no tarda en obtener resultados y acabar con el patrón local. Un error fatal. El nuevo heredero del imperio del narcotráfico es Adán Barrera, y ambos saben cómo ha llegado a serlo. Encadenados a la misma guerra, se encuentran Nora Hayden, una hermosa prostituta de alto standing adiestrada para hacer enloquecer a los hombres; el padre Parada, un cura católico confidente de esta y empeñado en ayudar al pueblo, y Billy Boy Callan, un chico taciturno, convertido en asesino a sueldo por azar.

Aun así, cuando salió la segunda parte, El Cártel, decidí regalarle un ejemplar a esa persona a la que tanto le había gustado el Poder del perro. Sí, fue un regalo con truco porque yo también lo leí, de hecho creo que lo hice incluso antes que su legítimo dueño.

 

Sinopsis: El Cártel se mueve entre los áridos escenarios mexicanos y los despachos de los poderosos en Washington, y que se extiende hasta ciudades europeas como Berlín y Barcelona.

Quizá fue por la decepción que me causó la primera parte de la historia, pero lo cierto es que El Cártel me encantó. Me gustó bastante más que El poder del perro, y eso que es la continuación de la misma trama. Es decir, que no se trata de esas series de libros autoconclusivos en los que los mismos personajes viven aventuras diferentes en cada tomo. No, El poder del perro, El Cártel y después La Frontera cuentan la misma historia.

 

Sinopsis: Hace cuarenta años que Art Keller está en primera línea de fuego del conflicto más largo de la historia de EE.UU.: la guerra contra la droga. Su obsesión por derrotar al capo más poderoso, rico y letal del mundo el líder del cártel de Sinaloa, Adán Barrera le ha costado cicatrices físicas y mentales, tener que despedir a personas a las que amaba e incluso se ha llevado parte de su alma.

Ahora Keller se encuentra al mando de la DEA viendo cómo al destruir al monstruo han surgido otros treinta que están llevando incluso más caos y destrucción a su amado México. Pero eso no es todo. El legado de Barrera es una epidemia de heroína que está asolando EE.UU. Keller se lanza de cabeza a frenar este flujo mortal, pero se encontrará rodeado de enemigos, personas que quieren matarle, políticos que quieren destruirle y, aún peor, una administración entrante que comparte lecho con los traficantes de drogas que él quiere destruir.

Art Keller está en guerra no solo con los cárteles, sino con su propio gobierno. La larga lucha le ha enseñado más de lo que nunca habría imaginado, y ahora aprenderá la última lección: no hay fronteras.

En vista de que me gustó tanto la segunda parte, no he dudado un segundo en hacerme con La Frontera en cuanto se quedó libre en la biblioteca. Eso no ha sido leer, ha sido devorar. Reconozco que al principio me daba un poco de miedo no recordar bien la historia de los dos primeros libros. Ha pasado tiempo desde que los leí pero me daba pereza volver sobre ellos para continuar con la trilogía. Don Winslow ha resuelto de maravilla ese problema haciendo referencia a episodios pasados de una forma amena y sutil. Sin que el lector tenga la sensación de que se está repitiendo.

Las más de 900 páginas que utiliza el autor para rematar la historia de Art Keller se leen de una sentada. La narración tiene mucha velocidad, mucho ritmo y mucha sangre. Podría pensarse que en un momento en el que el mundo del narcotráfico está tan de moda en series y libros esta novela es una más. Pero de eso nada, es una gran historia que toca puntos muy sensibles. En todas las tramas se presentan a los narcotraficantes como los malos malísimos y los únicos culpables del problema de las drogas. Sin embargo, sin restar responsabilidad a los que se lucran con las desgracias ajenas, esta novela también se pregunta los motivos que llevan a la gente a recurrir a las drogas para olvidar sus problemas. Al fin y al cabo, sin demanda no habría oferta y el efecto de cualquier opiacio no es otro que aliviar el dolor. Pero, ¿Qué causa tanto dolor entre la población? ¿Quién es el responsable de ese dolor? En algunos casos será el propio consumidor, en otros habrá un cúmulo de circunstancias ajenas al drogodependiente que lo lleven hasta esta situación.

La Frontera también busca responsabilidades dentro del sistema de los EEUU. Que muchos gobiernos de países como México han hecho la vista gorda con el problema de las drogas es algo a lo que estamos habituados, pero ¿Son los estados emisores los únicos en mirar para otro lado?, es una buena pregunta que bien merece una novela.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*