Ciudad encantada, Cuenca

Uno de los mayores atractivos que tiene Cuenca son sus paisajes. Por eso, para que no os pase como a nosotros, es importante que, si os animáis a visitar esta provincia lo hagáis con unas buenas zapatillas de monte en el coche para poder hacer alguna de las rutas que tan buena pinta tienen.

La Ciudad Encantada

Cómo ya os digo, nosotros no íbamos preparados para eso pero, aun así, sí que decidimos pasar la mañana visitando la Ciudad Encantada. Nos animó ver que había familias con sillitas de niños, por lo que pensamos que estaría bien acondicionado, a pesar de se pleno monte. La verdad es que, si bien nosotros hicimos el recorrido bastante cómodos aun llevando zapatillas normales y unas Hugg, los de los carritos de niño no sé como lo harían para pasar por ciertos lugares, la verdad.

Llegamos temprano a las inmediaciones de La Ciudad Encantada, o todo lo temprano que se puede llegar teniendo en cuenta que abren a las 10.00. Y tuvimos la suerte de que al sacar la entrada empezaba una visita guiada, así que, por 2 euros más por cabeza ni nos lo pensamos. La verdad es que, aunque ya el paisaje en sí merece mucho la pena, siempre es mejor hacer el recorrido con un guía. El que nos tocó a nosotros, no recuerdo su nombre y me fastidia mucho porque me hubiera gustado poder recomendarlo, era un chico muy simpático que enseguida se ganó a todos los niños que no paraban de corretear alrededor de él y nos contó muchas cosas, no solo de la Ciudad Encantada en sí, sino también del entorno y de la provincia de Cuenca en general.

Una de las cosas que nos explicó fue el motivo por el cual a esa zona montañosa se le llama la Ciudad Encantada. Al parecer, hace años, ese espacio era muy frecuentado por los pastores que subían allí con sus rebaños. Eran hombres que pasaban mucho tiempo solos y que, para soportar el frío que hace en Cuenca por la noche, pues no les quedaba más remedio que beber alcohol. No digo yo que se emborracharan de mala manera pero, si a la tontería que te entra al haber bebido un poco, le sumas el hecho de llevar muchas horas solo y encima estás en un ambiente donde las rocas tienen formas raras, pues lo más normal es que empieces a pensar que te encuentras en un lugar mágico.

El Nacimiento del río Cuervo

Una de las cosas que se nos ha quedado en el tintero en esta escapada a Cuenca ha sido poder ver el Nacimiento del río Cuervo. La gente de allí habla muy bien de este paseo aunque, nosotros no pudimos disfrutarlo por falta de equipamiento pero también de tiempo. Es una espinita que se nos ha quedado clavada y el motivo por el que estamos recomendando a todo el mundo que, si se anima a visitar Cuenca lo haga contando con que va a necesitar varios días para poder verlo todo. 

Sin duda que es una provincia que nos ha sorprendido mucho y a la que volveremos más preparados y con un montó de rutas aprendidas para disfrutar al máximo de todos los atractivos que ofrece.

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