¿Cuándo se tiraba la casa por la ventana?

Estos días de confinamiento no puedo evitar pensar en todas las cosas que voy a hacer en cuanto acabe esta pesadilla del COVID-19 y se restablezca la normalidad. Son tantas las ganas de volver a estar con los míos y de disfrutar del aire libre que pienso tirar la casa por la ventana.

Ese pensamiento y, por qué no decirlo, el aburrimiento extremo me han llevado a visualizar muebles y electrodomésticos siendo arrojados por un balcón. Esto me ha hecho preguntarme qué quiere decir realmente esta expresión y de dónde viene.

Como ya sabéis, se dice que uno va a tirar la casa por la ventana cuando no piensa reparar en gastos a la hora de realizar algún plan. Indagando un poco, no me ha costado mucho descubrir que esta acción tan loca tiene que ver con el hecho de que te toque la lotería.

A finales del siglo XVIII, cuando nace el sorteo de la Lotería Nacional, la gente que tentaba a la suerte no tenía los mismos sueños que nosotros hoy en día. La posibilidad de viajar y conocer mundo no entraba en la cabeza de aquellas personas que apenas habían salido alguna vez de sus provincia. Tampoco existían muchas de las cosas que nos gustan hoy en día y los caprichos de aquella sociedad eran más sencillos. Las familias de aquel siglo soñaban con poder cambiar sus viejos muebles y poder estrenar algo de ropa. Por eso, si tenían la gran fortuna de ser agraciados con alguno de los premios gordos del sorteo lo primero que hacían era deshacerse de todo aquello que aborrecían para poder sustituirlo por cosas nuevas.

El hecho de que sus bienes no fueran de rabiosa actualidad no significa que fueran endebles. Más bien todo lo contrario, eran más pesados de lo que son ahora, por lo que bajarlos tranquilamente por una escalera quedaba totalmente descartado. Para agilizar la tarea, y de paso mostrar al mundo que se habían convertido en millonarios, los agraciados tiraban sus cosas por la ventana, dando a entender al mundo que no les importaba que sus bienes se rompieran en mil pedazos porque tenían dinero suficiente para comprar otros nuevos.

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