3 Pueblos que no te puedes perder en Cuenca

Al margen de la ciudad de Cuenca, esta provincia cuenta con muchos pueblos pintorescos que bien merecen una visita. Según nos contó el guía de la Ciudad Encantada, Cuenca es una de las zonas más despobladas de España, por lo que sus municipios no son demasiado grandes y se ven en un ratito. Prueba de ellos es el propio Alarcón, del que ya hablamos en otro post.

Visitando Alarcón de la mano de Eloy Moreno

Belmonte

Aparte de los escenarios donde Eloy Moreno ambientó su Isla de El Regalo. También nos dimos una vuelta por Belmonte. Buscando localizaciones para grabar la reseña de El crimen de Cuenca me percaté de que algunos episodios tenían lugar entre sus calles y al mirar en Google vi que era un pueblo bastante pintoresco. Al final no pudimos grabar allí porque esta un poco más lejos de Cuenca de lo que me hubiera gustado pero desde Alarcón fue solo un paseo en coche y allí nos plantamos

El castillo es el mayor atractivo turístico de Belmonte. Nosotros llegamos al atardecer y ya no se podía visitar. Pero, si uno madruga un poco puede ver cómo es por dentro. Eso sí, hay que tener en cuenta que de lunes a viernes tan solo abre por la mañana, el fin de semana es cuando se puede visitar también por la tarde. Para todos aquellos que tengáis oportunidad de ir a Cuenca los meses de mayo y junio, no os podéis perder las recreaciones de la vida medieval que se realizan en su interior.

En cualquier caso, según pudimos saber que esta fortaleza fue construida por el Conde de Villena, que prácticamente era dueño de toda la zona, en el siglo XV. Don Juan Pacheco también fue el impulsor de la construcción de la Colegiata situada en el mismo municipio.

Por llegar tarde no pudimos visitar el interior del castillo pero sí que vimos un precioso atardecer desde los típicos molinos de Castilla La Mancha. En tierras de Don Quijote es habitual ver estos edificios que evocan otros tiempos. Y para entrar en calor, porque en Marzo hace fresquete por las tardes, un buen café en el balneario de Belmonte. No pasamos de la cafetería pero tiene pinta de ser un buen lugar para descansar.

Mota del Cuervo

Aunque, si se trata de ver molinos, lo mejor es acercarse hasta Mota del Cuervo. Es un destino que a nosotros se nos quedó pendiente pero que estuvimos estudiando por si nos daba tiempo a pasar.

Cómo decía, uno de los mayores atractivos de esta localidad son sus molinos de viento. Hasta siete se cuentan, todos juntos, rodeados de un entorno natural que te traslada a otras épocas.

Impresionante también es su Plaza Mayor, allí se puede ver el edificio del ayuntamiento que anteriormente fue convento de los franciscanos y que se encuentra rodeado por multitud de casas señoriales. La Plaza del Comercio también es un lugar muy pintoresco donde no solo se realizaban transacciones, como indica su nombre, sino que, además, servía de escenario para los espectáculos taurinos. Al igual que ocurre en Belmonte y Alarcón, Mota del Cuervo gozó de su máximo esplendor durante el siglo XV, de ahí que la mayoría de las construcciones más importantes daten de esa época.

Uclés

Por último, pero no por ello menos importante, también os recomendamos la visita a Uclés. Una pintoresca localidad situada en la Sierra de Altomira. Su privilegiado enclave hace que pasear por sus calles sea toda una delicia aunque, sin duda, su mayor atractivo es el Monasterio que alberga, conocido como El Escorial de Cuenca. Como no podía ser de otra manera, para poder visitarlo por dentro el monumento cuenta con amplios horarios durante todo el año. Por aquí os dejamos el enlace de la web para que consultéis la información referente a la época que vayáis a ir a visitarlo.

Pero Uclés es mucho más que su monasterio. Otro de sus grandes atractivos se encuentra en los restos de lo que un día fue una fortaleza árabe. Hoy en día solo quedan en pie tres torres para atestiguar la importancia de esta localidad.

Como ya hemos dicho en varias ocasiones Cuenca es mucho más que las Casas Colgadas. A pesar de todo el patrimonio con el que cuenta la capital, el verdadero encanto reside en patear la provincia y descubrir todos sus rincones. Como hemos dicho al principio, visitar sus pueblos no lleva más de una mañana cada uno y tanto los tesoros arquitectónicos como el entorno en el que se enmarcan merecen mucho la pena. Si os decidís por visitar esta provincia en vuestra próxima escapada no os olvidéis de llevaros unas buenas zapatillas para caminar por el monte porque cada localidad tiene sus paseos y todos son muy recomendables.

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