Waslala, Gioconda Belli

Tantas elecciones están haciendo polvo mi reto de lectura de este año. No solo porque estoy trabajando un porrón de horas, que también, pero sobre todo porque tanto tiempo delante de un ordenador me dejan la cabeza tan agotada que después soy incapaz de mantener la concentración necesaria para leer un rato. La consecuencia es que estamos casi en el ecuador del 2019 y estoy muy lejos de haber leído la mitad de los libros planeados.

Reto 2019

Tanto es así que acabo de terminar con la letra B del abecedario. El libro de autor masculino lo elegí enseguida y lo terminé hace ya unos meses. Tengo a medias la saga de Caballo de Troya, de J.J. Benítez, así que fue fácil decidir seguir leyéndola para dar un paso más en el reto. Sin embargo, cuando me puse a buscar una autora cuyo apellido empezara por la B me costó un poco encontrar alguna. Por eso, tras acudir a las redes sociales y pedir vuestra recomendación me decidí por una historia de Gioconda Belli.

Así llegó a mis manos Waslala. Gracias a vuestras recomendaciones y también a que Ramón tenía la novela en casa. Debo admitir que, de primeras, no me entusiasmó demasiado la sinopsis. Me dio la impresión de que el género no iba a encajar demasiado conmigo. Le vi un atisbo de realismo mágico al estilo Cien años de soledad que no me gustó nada. Pero, lo cierto es que no podía estar más equivocada. Waslala trata sobre la búsqueda de una quimera pero cuenta una historia muy muy real.

 

Sinopsis: Waslala describe el futuro visto desde un país pobre, en donde convive el progreso con lo primitivo, en el que los gobiernos han sido sustituidos por bandas armadas y el producto de exportación más precioso es el oxígeno de las selvas tropicales.  En ese país de contrabandistas y cultivos clandestinos de drogas genéticamente modificadas existe, sin embargo, la última utopía: Waslala, una ciudad perfecta fundado por poetas y oculta en un bosque de niebla que muy pocos logran encontrar. Melisandra anhela reunirse allí con sus padres. Cuando un periodista norteamericano llega por el río con el propósito de encontrar Waslala y escribir la historia, Melisandra decide partir con él. Ambos inician así un viaje lleno de obstáculos y personajes inolvidables.

Waslala habla de la necesidad de tener sueños. Cuando la vida se tuerce y nuestro entorno se vuelve complicado y hostil es la esperanza lo que mueve al ser humano a seguir en pie. La creencia de que en algún lugar o en algún momento las cosas pueden cambiar y volverse amables es lo que nos mueve a seguir trabajando y a seguir peleando en el día a día. Buscar ese ideal es lo que da sentido a la vida. Lógicamente, Waslala es casi una fábula donde todas las acciones de los personajes se magnifican para que el sentido de la misma sea más claro, sin embargo, eso no implica que no tenga una gran dosis de realidad. La necesidad del ser humano de dar sentido a su vida y a su muerte se ve de forma muy clara en el personaje de Engracia e incluso en el de la misma Melisandra que emprende la búsqueda de ese lugar ideal porque siente que está destinada a llegar hasta donde casi nadie llega.

También habla de cosas más terrenales. A lo largo de la narración se hace una dura crítica al consumismo que impera en nuestras vidas y que nos ha llevado a asumir conceptos tan retorcidos como la obsolescencia programada. Si uno lo piensa bien, hemos aceptado tan alegremente que se programe la avería de las cosas para tener que comprar otras exactamente iguales. ¡¡Es de locos!! Sin embargo, lo vivimos en nuestro día a día de manera tan natural que ya no somos ni conscientes.

Waslala es una historia dura porque muestra hasta donde es capaz de llegar el ser humano por alcanzar poder y gloria. Pero no es una historia triste. La narración es muy amena y los personajes son de lo más pintorescos. Waslala es una novela que hace pensar en el mundo que nos rodea y en qué seríamos capaces de hacer para cambiar aquello que no nos gusta.

 

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