¡Venga a dormir la mona!

Por fin se acabó la Navidad. Me va a costar recuperarme de los excesos de estos días. Comilonas familiares, comidas de empresa, la cesta, quedada con las amigas, más comilonas familiares, turrones, rosco de Reyes, las sobras de todas las fiestas… comer y beber, comer y beber durante 15 interminables días.

Quizá sea por esta sensación de hartazgo, que todavía me dura, que, cuando me he sentado frente al teclado del ordenador a pensar una frase hecha que analizar hoy, se me ha venido ésta a la cabeza; dormir la mona.

La RAE, en una de sus acepciones, define mona como embriaguez o también como persona ebria. Por ejemplo: Marta estuvo bebiendo desde mediodía y por la noche se fue pronto a dormir la mona.

De manera coloquial, nosotros decimos que nos vamos a dormir la mona cuando decidimos, o deciden por nosotros, que ya hemos bebido suficiente y necesitamos irnos a descansar para que el malestar que causa la borrachera se nos pase. Pero, ¿Que tiene que ver una mona dormida con agarrarse una buena melopea?

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Las primeras referencias que relacionan a una hembra primate con la borrachera las encontramos en el Siglo XVI. Ya en esta época se hablaba de monas tristes, cuando la melopea era llorona, o monas alegres cuando a los borrachos les daba por cantar. Esta relación entre el alcohol y las monas tiene su origen en la tradición española, ya desaparecida, de dar grandes cantidades de alcohol a los primates para ver cual era su reacción. Sin embargo, en estos festejos los monos no estaban dormidos, sino bien despiertos los pobres.

Otras teorías sobre el origen de esta expresión apuntan al mundo del circo. Supongo, porque no lo he comprobado nunca, que dormir en una caravana circense no tiene que ser nada fácil. Que si el león ruge, que si el elefante barrunta, que si el mono grita porque no puede dormir con los rugidos y los barruntes… el dueño del circo tendría que terminar desesperado así que, no se le ocurrió otra cosa, que emborrachar a los primates para que durmieran como benditos toda la noche y dejaran de montar jarana.

No sé cual de las dos teorías será la correcta, lo que si parece cierto es que hoy en día cualquiera de las dos acciones nos parecería algo espantoso. Pero eran otros años y la gente no tenía la misma sensibilidad con los animales. Afortunadamente hemos avanzado, aunque todavía nos queda, en este tema.

 

 

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