¿Tú me ves? La maldición de la casa Cavendish, Gemma Herrero Virto

El otro día se me ocurrió preguntar a través de Facebook por el autor del que más libros habéis leído. Las respuestas hablaban tanto del número bruto de novelas como del porcentaje de obra. Porque, claro está, no es lo mismo leer cinco obras de un escritor que tiene publicadas veinte, que leer los tres libros que otro tiene en el mercado.

El caso es que, entre todos los autores y novelas que mencionasteis, hubo una que llamó especialmente mi atención; ¿Tú me ves? La maldición de la casa Cavendish, de Gemma Herrero Virto.

 

Sinopsis: Algo oscuro pasea desde hace décadas por los pasillos de la casa Cavendish. La gente que ha visitado la mansión habla de ruidos, golpes, voces susurradas, pasos que no proceden de ningún sitio… Algunos cuentan que vieron sombras o que les pareció vislumbrar una figura a lo lejos, alguien escondido que les observaba… Otros sólo se atreven a comentar que sintieron un frío repentino, un aroma a flores muertas, una atmósfera opresiva que les impulsó a huir para no regresar. Sea como sea, todos saben que allí acecha algo oscuro, tenebroso y maldito. Incluso los expertos en parapsicología que la han estudiado desaconsejan la visita a la mansión y la consideran una de las casas más embrujadas de todo Estados Unidos.
Al, un joven escéptico que no cree en nada salvo en sus sueños y en su guitarra, se ve obligado a acudir a la mansión para acompañar a su familia, que ha sido contratada para terminar con los extraños acontecimientos que allí suceden. Ante el poder que exhiben los seres que la habitan, tendrán que pedirle ayuda a Eli, una joven bruja con el don de ver a los muertos y comunicarse con ellos, don que, hasta el momento, no le ha traído otra cosa más que problemas. 

Ya he comentado varias veces que, para todo lo que me gustan las películas de miedo, he leído muy poco, por no decir nada, de éste género. Sin embargo, con esta haré una excepción. Tiene un tipo de terror que a mí me gusta. No me van las masacres sangrientas, soy más de fantasmas que no sabes por donde te van a salir y de los que he más difícil esconderse.

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