Tener más hambre que un maestro de escuela

Cómo cada viernes os escribo en el blog una curiosidad sobre las expresiones que utilizamos normalmente y sobre su rocambolesco origen. En esta ocasión, la inspiración me llegó ayer de la mano de Ramón a quien se le pone dolor de cabeza cuando tiene más hambre que un maestro de escuela. Como esta es una expresión que yo utilizo mucho, me retó a decirle cuál era su historia. ¡Cómo si no supiera con quién está hablando! Que todavía no la haya incluido en esta sección no significa, ni mucho menos, que desconozca su origen.

Actualmente se dice, o yo por lo menos lo digo, eso de tener más hambre que un maestro de escuela haciendo referencia a la penosa situación que estos profesionales tuvieron que padecer en el siglo XIX. Naturalmente estamos hablando de la educación pública, que si ahora es más que mejorable hace dos siglos no os quiero ni contar.

En aquella época, eran los Ayuntamientos quienes tenían la obligación de pagar los salarios de las personas docentes que se dedicaban a formar a las futuras generaciones. Sin embargo, los alcaldes no estaban muy por la labor de hacerlo y los profesores pasaban muchas necesidades. Tanto es así, que la mayoría de ellos vivían de las propinas que les daban los padres de sus alumnos. Ante esta situación, no es descabellado pensar que muchos de ellos llegarán a pasar hambre. Incluso existen crónicas, pocas por aquello de que no era un tema que interesara publicar pero alguna hay, que hablan de muertes por inanición en este colectivo.

¡Qué poca importancia se ha dado siempre a la buena formación académica! ¿O será que se le da demasiada y por eso interesa que no sea de calidad? Ahí dejo la pregunta para vuestra reflexión. Yo, de momento, me voy a comer un pintxo que tengo más hambre que un maestro de escuela.

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