Ser más feo que Picio

El viernes pasado os hablé en esta sección del origen de la expresión eso es más viejo que Carracuca, en todas sus variantes, y de cómo existen personas a las que nombramos todos los días por diferentes motivos sin saber si realmente existieron y, si así fue, qué fue de sus vidas para ser merecedores de una frase hecha propia.

¿Quién era Carracuca y cuántos años vivió para ser el más viejo?

Aparte del ya nombrado Carracuca, también salió a relucir un tal Picio. El pobre hombre ha pasado a la historia por ser una persona muy fea pero, ¿Quién fue realmente?

Algunas teorías apuntan a que el protagonista de la frase eres más feo que Picio fue Francisco Picio, un zapatero que vivió entre finales del Siglo XIX y principios del XX en la localidad granadina de Alhendin. No se sabe muy bien el motivo, pero en un determinado momento de su vida este hombre fue detenido por haber cometido un grave delito que lo llevó a ser condenado a muerte.

Durante un tiempo estuvo esperando a que se ejecutara su condena. Sin embargo, poco antes de que comenzaran los preparativos para hacerla efectiva, llegó un salvoconducto en el que se le perdonaba la vida. A pesar de la buena noticia, Francisco Picio ya nunca volvería a ser el mismo de antes. El estrés padecido durante el angustioso tiempo que estuvo en prisión lamentando su suerte le provocó una serie de cambios en su cuerpo que terminaron por deformarlo. Se le cayó el pelo y comenzaron a salirle numerosos bultos por toda la cara. El resultado de aquella experiencia lo deterioró tanto que ha pasado a la historia como uno de los hombres más feos del mundo. Tanto es así, que cien años después todavía seguimos haciendo referencia a él para ilustrar lo poco agraciado que es algo o alguien.

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