San Vicente de la Sonsierra, La Rioja

La Rioja es tierra de viñedos pero también de mucho más. Hasta allí nos fuimos con el Reto Viajero a grabar la reseña de A Merced de un Dios Salvaje, de Andrés Pascual, ambientado, principalmente, en San Vicente de la Sonsierra y alrededores.

En esta etapa del reto no estuvimos solos. A la escapada se apuntó gran parte de la familia de Ramón y, a lo tonto, ya nos juntamos 7. Por eso, y porque sabíamos que no íbamos a ser capaces de resistirnos a tomar unos buenos Riojas, decidimos alojarnos en el mismo San Vicente, para no tener que coger el coche más de lo imprescindible. Fue un acierto. Tras instalarnos en los Apartamentos Turísticos Entresillares, en pleno centro del municipio, nos fuimos al Pintxopote. A 14 euros por ronda, 7 vinos más 7 pintxos, os podéis imaginar como acabó la tarde.

Tres bares hay en la plaza de San Vicente de la Sonsierra, pero hay que reconocer que el ambiente del pintxopote es inmejorable. A las 23:00 de la noche todavía estaba a tope de gente y eso que hacía mucho frío.

Plaza Mayor

La noche del viernes estuvimos dando vueltas a la Plaza Mayor haciendo el recorrido de bares pero, para ser sinceros, no nos paramos demasiado a verla. Ya el sábado por la mañana, esa fue nuestra primera parada de grabación y pudimos apreciarla en mejores condiciones.

Una gran fuente con cisnes, bastante curiosa, se lleva todo el protagonismo en este espacio. Sin embargo, también merece mucho la pena el edificio del Ayuntamiento y el palacio que la franquean. Esta última construcción perteneció a la familia Gil Aguiriano y, al igual que la casa consistorial, data del siglo XVIII.

El castillo-fortaleza

Situado en lo más alto del municipio, el castillo-fortaleza de San Vicente de la Sonsierra se ve desde que entras a la localidad. Consta de tres construcciones; el propio castillo, la Torre del Homenaje y la Torre del Reloj.  Sin embargo, los tres edificios no fueron construidos a la vez.

El recinto amurallado del castillo data del siglo XII y su objetivo es puramente defensivo. Construido por Sancho el Sabio de Navarra, perdió su interés militar en 1512 cuando el Reino de Navarra se unió a Castilla. Sin embargo, el recinto volvió a utilizarse, en su vertiente bélica, durante la Primera Guerra Carlista, que tuvo lugar entre 1833 y 1840.

Los dos edificios restantes son posteriores a la zona amurallada. La Torre del Homenaje data del siglo XIII, cuando la fortaleza ya no tenía un carácter militar. Y, lo mismo ocurre con la Torre del Reloj que fue levantada en el siglo XIV. Como curiosidad, decir que el mecanismo que da nombre a ésta última construcción, es el original. Si bien, en 2005 tuvo que ser sometido a una rehabilitación para que no se perdiera.

Mirador del Ebro

Una de las cosas que más no llamó la atención fue las vistas que desde San Vicente de la Sonsierra se tienen sobre el río Ebro. Nos costó bastante, las cosas como son, pero finalmente pudimos hacernos una foto bastante decente en la que se aprecia bien el entorno y, sobre todo, el puente medieval.

Este paso sobre el río Ebro data del siglo XIII y, en el momento de su construcción, constaba de dos torres en las que no solo se realizaban labores de vigilancia, sino que también se aprovechaban para recaudar impuestos sobre las personas que accedían a él con mercancías. Y es que, por aquella época, el río servía de frontera entre Navarra y el Reino de Castilla.

Santa María de la Piscina

Muy cerca de San Vicente se encuentra la ermita Santa María de la Piscina. Cuenta la historia que el Infante Ramiro Sánchez de Navarra, hijo de Sancho Garcés IV, trajo de Tierra Santa, donde participaba como cruzado por su reconquista, una astilla perteneciente a la Vera Cruz y una imagen de la Virgen supuestamente tallada por el apóstol San Lucas.

A su muerte, Don Ramiro dejó escrito en su testamento su deseo de que fuera levantada en Peciña una ermita para venerar tanto la reliquia como la imagen de la Virgen. El edificio sagrado recibió el nombre de Santa María de la Piscina, por ser la Piscina Probática el lugar donde sirvió el Infante.

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