¿Quienes fueron Fulano, Mengano y Zutano?

Cuando queremos restar importancia a la autoría de algún hecho o, simplemente, desconocemos el nombre de la persona que hizo tal o cual cosa, decimos que son obra de Fulano, Mengano o Zutano. Sin embargo, estos tres nombres que tanto usamos y que, incluso nos permitimos la confianza de aplicarles el diminutivo, no corresponden a ninguna persona real. No hay documentos que certifiquen la existencia de ningún Fulano, Mengano o Zutano a lo largo de nuestra historia.

Sin embargo, sí que hay varias teorías sobre el origen del uso de estas palabras. Así, Fulano viene del término árabe fulan, que quiere decir, persona cualquiera. Los árabes estuvieron en la Península Ibérica durante muchos siglos, por lo que no es de extrañar que muchas de sus expresiones se mezclaran con el castellano hasta convertirse en dichos muy populares entre nosotros.

Al igual que la palabra fulano, Mengano también proviene de los árabes, concretamente del término man kan, que significa; quien sea.

De los tres nombres que nos hemos inventado para hablar de personas cuya identidad no conocemos, Zutano es el único que proviene del latín, el término original es scitanus y significa; sabido. Así, mientras que el uso de Fulano y Mengano puede resultar justificado por lo que significan en su lengua original, no se sabe muy bien el motivo por el que se añadió la coletilla Zutano.

Pero lo que ya sí que me ha dejado totalmente sorprendida es que, buscando información para este post, he encontrado un cuarto nombre inventado. Es decir, que a Fulano, Mengano y Zutano se les une también Perengano. Según he podido leer, éste último nombre es el más nuevo de todos y podría tener su origen en la unión del apellido Pérez y la palabra mengano. Pero solo son suposiciones, no hay nada documentado en ninguna parte.

En cualquier caso, hoy he aprendido una palabra más. ¿Vosotros la conocíais?

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