Quien fue a Sevilla perdió su silla

Toda la vida pensando que eso de quien se fue a Sevilla perdió su silla se decía porque rimaba y resulta que no; que su significado es mucho más profundo y mucho más interesante que todo eso.

Decimos que quien se fue a Sevilla perdió su silla cuando alguien deja de tener algún privilegio o deja de ocupar un lugar por haberlo abandonado durante un periodo corto de tiempo. Da lo mismo que sea un lugar físico, como una silla, o figurado, como una jefatura o cargo de poder. El caso es que si te vas, corres el riesgo de perderlo.

Sin embargo, esta expresión en su origen se decía, precisamente al revés, quien se fue de Sevilla perdió su silla. Según el Instituto Cervantes, su historia data del siglo XV. Concretamente, del reinado de Enrique IV y tiene que ver con un viaje que tuvo que realizar el Arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca, a Galicia para ayudar a su sobrino y a su Rey.

Quién fue Alonso de Fonseca

Alonso de Fonseca, Arzobispo de Sevilla durante el reinado de Enrique IV, fue el encargado de celebrar las nupcias del Monarca con su segunda esposa Juana de Portugal. Esto nos da una idea de la importancia que este hombre de Iglesia tenía en las esferas del poder.

No es de extrañar, por tanto, que fuera capaz de mover unos cuantos hilos para conseguir que Enrique IV nombrara Arzobispo de Santiago de Compostela a un sobrino suyo. Sin embargo, fue este un favor que resultó estar envenenado.

Quien se fue de Sevilla…

El sobrino de Fonseca, que también se llamaba Alonso, ya nombrado Arzobispo de Santiago participó en las revueltas de Castilla y Galicia que tanto molestaron al Rey. Como consecuencia de ello fue condenado a dos años de cárcel. Su familia, intentó por todos los medios que esta condena no se cumpliera llegando, incluso, a ofrecer como rescate joyas del tesoro de la Catedral de Santiago. Este acto desesperado de los familiares del Arzobispo causo mucho revuelo y un malestar tan grande que la pena se aumentó a diez años de destierro. Sin embargo, ya hemos dicho que Fonseca era una persona poderosa por lo que ideó un plan para que su sobrino cumpliera con la pena sin perder su orgullo; realizarían un intercambio de Arzobispados. De esta manera, Fonseca inició el viaje a Santiago y su sobrino Alonso viajó a Sevilla.

Sin embargo, lo que tendría que haber durado diez años, se convirtió en un destierro de cinco. Fonseca realizó una gran labor en Galicia y consiguió apaciguar los ánimos por lo que, transcurrido un quinquenio, quiso regresar a Sevilla. Cuál fue su sorpresa cuando al informar a su sobrino de que su castigo había terminado éste le respondió negándose a abandonar la capital hispalense. Ni el Duque de Medina Sidonia, ni Beltrán de la Cueva fueron capaces de hacer obedecer a Alonso que negaba, una y otra vez, las órdenes que el Papa Pio II dictó en una bula papal para obligarle a volver a Galicia.

Así, Alonso de Fonseca perdió su silla por abandonar Sevilla.

 

 

 

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