Qué ver en Vigo, Pontevedra

Hace varios años que pisé por primera vez la ciudad de Vigo. Fue una escapada de puntazo en un mes de enero en el que pasamos bastante frío y en el que disfrutar de un día de playa, o incluso viajar hasta las Cíes, resultaba bastante complicado. Por eso, cuando Ramón y yo planeamos nuestras vacaciones este verano nos pareció una buena idea hacer una parada en esta ciudad y aprovechar para hacer uno de nuestros vídeos del Reto Viajero.

Nos encanta descubrir ciudades y lugares recónditos a través de las novelas. Si no lo habéis probado todavía, os invito a hacer turismo de esta manera. Sin embargo, otra forma que no está reñida con la anterior es realizar visitas guiadas a través de empresas de Freetour de esas que han salido como champiñones durante los últimos años. No siempre cumplen con las expectativas del visitante, pero por lo menos permiten haceros una idea de lo que podéis encontrar.

Tenemos que reconocer que la que hicimos de Vigo con Civitatis no nos gustó demasiado. Aún así, nos permitió conocer algunos monumentos importantes de la ciudad.

Puntos de interés

Uno de los puntos de interés que tuvimos la oportunidad de ver fue la figura de El Sireno. Situada en una zona céntrica de la ciudad, La Plaza del Sol, se trata de la escultura de un hombre pez que emprende su camino de vuelta al mar después de pasar unas horas en tierra. Es una obra del escultor Francisco Leiro que fue muy polémica en su día ya que no a todo el mundo terminó del gustarle. Sin embargo, con el paso del tiempo ha pasado a ser uno de los símbolos de la ciudad.

Junto al Sireno, otro símbolo de la ciudad es el Olivo situado en el paseo de Alfonso XII. Existía en Galicia, en tiempos remotos, la costumbre de plantar un ejemplar de este árbol en los atrios de las Iglesias como representación de la vida eterna. Con motivo de esta tradición, la Colegiata de Santa María de Vigo tuvo su olivo hasta 1816 que se construyó el templo actual. Sin embargo, antes de que el árbol desapareciera del todo, un hombre se hizo con un retoño que plantó en su casa, situada cerca de la Puerta del Sol.

Con el paso del tiempo y el crecimiento de la urbe, este olivo fue trasladado hasta su ubicación actual con unas vistas increíbles a las Islas Cíes.

Otro de los símbolos de la ciudad que no puedes dejar de visitar si te acercas hasta Vigo es el monumento a Julio Verne. El genial escritor dedicó un capítulo a La Bahía de Vigo en uno de sus libros más famosos, 20.000 leguas de viaje submarino, alimentando la leyenda sobre el tesoro de Rande a través del popular personaje del Capitán Nemo y su famoso Nautilus. Julio Verne incluso se acercó a conocer la ciudad, tiempo después de escribir la novela. Así que, para agradecérselo, en el centenario de su muerte, celebrado en 2005, la Asociación de Mujeres Empresarias de Pontevedra encargó esta escultura de bronce al artista vigués José Molares y la donó a la ciudad.

Cerca de la escultura a Julio Verne se encuentran los Jardines de Montero Rios, un lugar muy agradable para dar un paseo si hace bueno.

Monte O Castro

Otra zona bastante chula para dar un paseo es el Monte O Castro, en parte de arriba de la ciudad. Sin duda, una de las mejores vistas de Vigo se obtienen desde su cima. Además, por el camino podréis encontrar uno de los monumentos más importantes de la historia de Pontevedra. Se trata del monumento a la batalla de Rande, origen de innumerables leyendas sobre el tesoro perdido en ella.

También se pueden visitar, de forma gratuita, las ruinas del edificio castreño que da nombre al monte y una recreación de cómo era la vida en la ciudad en los siglos III y I a.C.

Se puede subir caminando, como no, aunque si vais justos de tiempo o ya estáis cansados de tanta excursión, hay una carretera que sube hasta el Castro. Una vez allí, vosotros decidís cuanto queréis andar.

Casco histórico

Uno no se puede ir de Vigo sin darse un buen paseo por el Casco Histórico. Sin duda, es donde más ambiente se vive y donde se pueden encontrar innumerables establecimientos para degustar unos buenos Albariños acompañados de un buen plato de marisco.

Además, entre copa y copa, el paseante se encontrará con edificios de gran solera y con la Concatedral de Vigo.

Playas

Los que vivimos en el norte sabemos que quedarnos en verano por esta zona tiene un gran riesgo; el clima. Sin embargo, los valientes que nos arriesgamos obtenemos como recompensa las preciosas playas de la cornisa cantábrica.

Los días que pasamos en Vigo hizo un calor de justicia, ahora que ya sabemos lo que eso significa. No pisamos demasiada arena, porque nuestro plan era otro, pero nos alojamos en el camping de Canido que está justo a los pies de una coqueta playa.

Es una zona que está muy cerquita de la ciudad, el taxi nos costaba como 12 euros o una cosa así, con ambiente de veraneo y sitios para picar algo. Cerca de allí, una zona de paseo bastante larga invita a hacer un poco de deporte o a caminar sin más. Fuimos con poco tiempo y con otra idea, pero nos pareció un buen lugar para descansar del ajetreo de la rutina diaria. Además, el camping, aunque pequeño, era muy cómodo y agradable.

Isla de Ons

Uno de los grandes descubrimientos de estas vacaciones ha sido la Isla de Ons. Seguramente si no hubiera sido por la importancia que este enclave tiene en la novela Los hijos del mar de Pedro Feijoo, no se nos hubiera ocurrido visitar este lugar y, como tantos otros turistas, nos hubiéramos decantado por las Islas Cies. No digo que esa hubiese sido una mala opción, pero me alegro muchísimo de haber cambiado de destino.

La belleza de la Isla de Ons es indescriptible. Las playas son preciosas y las vistas desde los acantilados impresionantes. Hay varias rutas que recorren todo el archipiélago. Quizá resulta demasiado para hacerlo en un solo día, así que Ons es un lugar para ir, por lo menos, un par de veces.

Nosotros elegimos la que va hasta el Buraco Do Inferno, por motivos del guión del vídeo, y resultó un paseo majo. Pasamos calor, porque lo hacía, por lo que al terminar bajamos a una de las playas a darnos un baño. El agua está congelada, pero merece la pena intentar darse un chapuzón.

Existen varios puntos desde los que coger el barco y el paseo también resulta de lo más placentero. Escribiendo en Google Isla de Ons os salen sin problema todas las opciones disponibles para cada época del año. Además, allí hay dos o tres restaurantes y una pequeña tienda donde comprar agua y víveres, por lo que no hace falta que vayáis demasiado cargados. Por lo menos en verano, quizá en otra época del año la oferta gastronómica sea menor.

 

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