¡Qué si quieres arroz Catalina!

White Rice

Seguro que muchos de vosotros conocéis, e incluso usáis, esta frase; ¡Qué si quieres arroz Catalina! A mí, últimamente, se me viene mucho a la cabeza, así que ha llegado el momento de investigar su origen.

Normalmente, utilizamos esta expresión para enfatizar el hecho de que no se nos está haciendo caso cuando planteamos una pregunta o cuando elevamos una queja. Vamos, que la persona a la que nos dirigimos con nuestras dudas e inquietudes está pasando de nosotros.

Para conocer el origen de esta frase debemos remontarnos al siglo XV, a los tiempos del Rey Juan II de Castilla. En estos años, vivían en Sahagún, provincia de León, un judío converso y su esposa, Catalina. Según se dice, a Catalina le encantaba el arroz y lo comía en todas sus variantes. Tanta era su afición por él que tenía fritos a sus vecinos y amigos con las bondades de este alimento, asegurando, incluso, que era capaz de curar enfermedades.

Quiso la mala fortuna que, un día, Catalina cayera gravemente enferma. Nadie sabía qué era lo que le ocurría, pero lo cierto es que estaba postrada en la cama sin apenas poder moverse. Sus vecinos, amigos y familiares no dejaban de ir a visitarla y pasar por su casa a interesarse por su estado de salud. Nadie sabía como ayudar. Pero un buen día, a uno de estos vecinos se le ocurrió que, quizá, haciendo caso de lo que la misma Catalina predicaba, se pudiera curar su mal con un buen plato de arroz, así que lanzó la pregunta; “¿Quieres arroz Catalina?” Pero la pobre Catalina estaba demasiado débil para poder responder, por lo que hubo que repetirle la pregunta varias veces ¿Qué si quieres arroz Catalina?” Ningún sonido salía de aquellos marchitos labios, a pesar de que los distintos amigos y familiares siguieron insistiendo “¿Qué si quieres arroz Catalina?” Finalmente Catalina murió sin haber respondido a lo que se le preguntaba.

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