Qué no te puedes perder en Zaragoza

El Reto Viajero ha conseguido casar nuestras dos pasiones; leer y viajar. Gracias a los libros que nos recomendáis estamos conociendo todos los rincones de España. En la cuarta etapa de este recorrido por nuestra literatura nos fuimos hasta Zaragoza, y lo hicimos de la mano de Pálido Monstruo de Juan Bolea. Cómo podréis ver en el vídeo tan chulo que subimos a Youtube, la novela no nos gustó demasiado, pero nos sirvió de excusa para visitar Zaragoza.

Cómo podéis ver en las imágenes, fuimos en verano, ya no recuerdo bien si en Agosto o a finales de Julio, el caso es que hacía un calor de morirse. Aun así, hicimos mucho turismo, parando de vez en cuando a tomarnos una cerveza en los numerosos bares y pubs que hay en el centro.

Plaza del Pilar

Nuestra primera parada, y supongo que la de todo el mundo, fue en La Plaza del Pilar, donde se encuentran la Basílica, el Ayuntamiento y el edificio de La Lonja. Además, en este espacio totalmente peatonal y lleno de terrazas, también se encuentra La Fuente de la Hispanidad. Construida en 1991, la obra de Ricardo Usón García evoca las tres carabelas en las que embarcó Colón rumbo a las américas.

Dentro de la plaza también se puede visitar el edificio de La Lonja. Construido a mediados del siglo XVI para albergar la actividad de los mercaderes, hoy en día se ha reconvertido en centro de exposiciones donde poder visitar todo tipo de muestras. Independientemente del programa que se encuentre activo en el momento de vuestra visita, es recomendable entrar para poder ver sus bellas columnas y la decoración del techo.

Sin moverte demasiado, tan solo girando la cabeza, descubrirás otro de los encantos de este enclave; el monumento a Goya. La estatua del pintor esta acompañada de las típicas figuras de sus cuadros que, situadas a ras de suelo, hacen las delicias de los turistas que no escatiman en fotos.

En cuanto al Ayuntamiento de la ciudad, se trata de un edificio renacentista aragonés. Destacan en su fachada las dos estatuas que franquean la puerta de entrada y que representan a San Valero y al Ángel de la ciudad.

La Basílica del Pilar

Sin duda lo más representativo de Zaragoza es la Basílica del Pilar. Se trata de un edificio barroco que, a pesar de que puedes estar harto de verlo en fotos y en la tele, impresiona cuando lo ves aparecer al entrar en la ciudad. Desde la plaza que lleva su nombre se observa la fantástica fachada, pero es desde la distancia desde donde mejor se aprecia su belleza.

En el interior del templo, además de apreciar el fresquito que tanto se agradece en verano, también se pueden ver, aparte de numerosas obras de arte, dos de las cuatro bombas que los republicanos lanzaron contra la basílica durante la Guerra Civil. Ninguna de ellas logró mellar el edificio que se conservó intacto tras el ataque.

Catedral de El Salvador

La Catedral de El Salvador, conocida comúnmente como la SEO, es un templo construido sobre una antigua mezquita. De ahí que se produzca una inigualable mezcla de estilos que va desde el Románico hasta el Neoclásico.

Uno de sus grandes atractivos es el muro mudéjar que puede apreciarse en uno de sus laterales, concretamente el que coincide con la capilla de San Miguel Arcángel.

La SEO se encuentra muy cerca de la Plaza de El Pilar. Tan solo cruzar la carretera se da uno de bruces con ella. Nosotros tuvimos la suerte de que, al girar por la esquina del muro mudéjar, encontramos un mercado de antigüedades en el que había numerosos libros de segunda mano a muy buen precio.

El Puente de Piedra

El conjunto monumental de Zaragoza está todo bastante cerca. La verdad es que, para ver lo fundamental con un día sería suficiente. Eso sí, te quedarían bastantes cosas por visitar, por lo que yo te recomiendo que pases en la ciudad un par de jornadas.

Justo detrás de la Basílica del Pilar se encuentra el Puente de Piedra. El que hoy en día pisan los pies de los zaragozanos data del siglo XV, aunque hay algunas referencias que hacen pensar en la posibilidad de que alrededor del año 827 existiera otra construcción romana de estas características que, una vez derruido, fue levantado de nuevo por Abderramán III.

La vista del puente desde el paseo que acompaña al Ebro en su recorrido por la ciudad es muy bonita. Aunque lo realmente imponente es ver la Basílica desde el centro de la construcción.

Palacio de la Aljafería

El Palacio de la Aljafería es una construcción de origen hispano-musulmán datada en el siglo XI. Desde su construcción, ha sufrido numerosas fases de mejora y de rehabilitación, siendo la más importante la llevada a cabo por los Reyes Católicos.

El palacio se puede visitar durante todo el año, aunque es recomendable que preguntes en alguna oficina de turismo porque los horarios varían dependiendo de la temporada. Eso sí, no se puede acceder a él ni los jueves ni los viernes por la mañana, ya que estos días es cuando se celebra el pleno de Las Cortes de Aragón.

El Tubo

Como te decía al principio, visitamos Zaragoza en pleno verano con más de 35 grados a la sombra. Por lo tanto, por nuestro propio bienestar, de vez en cuando teníamos que hacer alguna parada técnica para tomar una cervecita y unas tapas, que todo no va a ser culturizarse. Para ello, el mejor sitio es lo que los locales llaman El Tubo. Se trata de una zona llena de bares en los que poder refrescarte y tomar algún que otro producto típico de la tierra.

Reconozco que a nosotros nos costó un poco encontrar la zona de tapas. Tuvimos que llamar a un amigo que tenemos viviendo en Zaragoza para que nos explicará donde poder comer y beber a gusto. Si a vosotros os pasa lo mismo, os aconsejo que antes de volveros locos preguntéis a algún vecino que seguro que os manda para El Tubo.

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