¿Por qué soplamos velas en nuestro cumpleaños?

El domingo es mi cumple. 37 primaveras me caen encima, y por si eso no fuera poco, además me voy a pasar el día trabajando en las elecciones municipales. En fin, todo un drama. El caso es que, cuando me he sentado hoy a escribir este post, he pensado que podría ser una buena oportunidad explicar el origen de las velas de cumpleaños.

Como en casi todas las curiosidades que os explico, existen dos teorías sobre el nacimiento de esta costumbre, aunque están los suficientemente relacionadas como para que una provenga de la otra.

Una de estas hipótesis sitúa las primeras velas de cumpleaños en la Alemania del siglo XVIII. En aquella época, cuando un niño hacía los años se encendían dos velas en su honor, la primera de ellas simbolizaba la luz de su vida y la segunda los años que quedan por venir. Las dos velas permanecían encendidas durante toda la jornadas y solo al terminar el día el niño las soplaba para que el humo que despedían llevará su deseo hasta Dios.

La otra teoría habla de que en la Antigua Grecia ya se soplaban velas de cumpleaños. El ritual era más o menos el mismo. Cuando un niño cumplía años se cocinaban dulces en forma de luna para rendir homenaje a Artemisa, la Diosa de la Luna. Al finalizar el día el homenajeado soplaba esas velas con la esperanza de  que el humo le hiciera llegar a la Divinidad su deseo.

Durante mucho tiempo en la cultura cristiana no estaba bien visto celebrar el día en que uno había nacido. Para los primeros cristianos lo importante no era llegar a este mundo sino el día de abandonarlo y resucitar en el Reino de los Cielos. Sin embargo, cuando en el siglo IV la Iglesia establece la fecha de nacimiento de Jesús y comienza a celebrarse la Navidad, los fieles empezaron a dar importancia también a sus días de nacimiento y comenzaron a celebrarse los cumpleaños.

Seguramente este domingo yo no tenga tiempo de soplar velas… en cualquier caso, pediré mi deseo que han dado fuertes vientos y puede que con eso baste para que llegué a su destino.

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