Ponerse de tiros largos

Hoy en la Página número trece nos vamos a poner de tiros largos, así, porque sí y porque nosotras lo valemos. Al igual que muchas de las expresiones y frases hechas que usamos en nuestro día a día, está también proviene del ámbito militar y castrense. Hoy en día desdeñamos las guerras y la violencia pero, no podemos negar, que estas cuestiones siempre han formado parte de nuestra historia y que, por lo tanto, han dejado huella también en nuestro lenguaje.

Como todos vosotros ya sabéis, ir de tiros largos hace referencia a la elegancia. Se dice que nos hemos puesto de tiros largos cuando nos arreglamos, cuando nos ponemos guapas para un día especial. Pues bien, antiguamente esta expresión tenía el mismo significado que ahora, solo que no hacía referencia a la ropa, al calzado o al peinado, sino a la forma que tenían los hombres de lucir su espada cuando no estaban en combate.

Así, en la batalla la vaina donde se guarda la espada se llevaba lo más cerca del cuerpo posible para que ésta no estorbara en los movimientos de la refriega. Para ello, las correas con las que se sujetaba, llamadas tiros, se ponían lo más cortos posibles. Sin embargo, a la hora de lucirse en las fiestas de la alta sociedad, los hombres de armas no precisaban de ir tan apretados dentro de esas correas y dejaban los tiros un poco más largos de lo habitual. De tal manera que sus movimientos fueran más elegantes y acordes al momento de ocio que vivían. Es decir, se ponían los tiros largos.

Con el pasar de los años, afortunadamente, las armas han dejado de verse como un ornamento digno de respeto que lucir en las fiestas. Sin embargo, se sigue haciendo alusión a ellas en nuestro lenguaje cotidiano.

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