Nuestra Señora de París, Victor Hugo

Visité Notre Dame por primera vez con 11 o 12 años. Fui con mis padres y mi hermana a Eurodisney en un viaje organizado y pasamos un día en París. La visita fue rápida, no teníamos demasiado tiempo y había mucho que ver. Afortunadamente pude repetir destino años después y ahí, el tiempo dedicado a Nuestra Señora de París pudo ser algo más extenso.

Ayer, mientras veía las aterradoras imágenes del incendio en la tele no podía dejar de pensar en estas vacaciones que pasé en la Ciudad de la Luz allá por el 2007. Pensaba en este viaje pero también en el próximo. Como buena Mosquetera, tengo en pendientes hacer una escapada a París y recorrer los escenarios de la novela de Alejandro Dumas. Por supuesto que es una idea que algún día llevaré a cabo, pero me temo que para entonces Notre Dame todavía no estará preparada.

Los Tres Mosqueteros, Alejandro Dumas.

En todas estas cosas pensaba ayer mientras veía arder uno de los monumentos más emblemáticos no solo de París o Francia, sino de toda Europa. Y, como no, también pensé en Quasimodo. No he leído Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo, pero gracias a Disney sus protagonistas no se me hacen del todos desconocidos. Seguramente la historia que un día escribió Víctor Hugo poco tiene que ver con los dibujos de la factoría Disney, pero como aproximación supongo que puede valer. No sé si, dadas las circunstancias, podré ponerme con la novela o si será un gran sufrimiento leer sobre Notre Dame sabiendo que todavía no es seguro que su estructura vaya a aguantar.

 

Sinopsis: En el París del siglo XV, con sus sombrías callejuelas pobladas por desheredados de la fortuna y espíritus atormentados, la gitana Esmeralda, que predice el porvenir y atrae fatalmente a los hombres, es acusada injustamente de la muerte de su amado y condenada al patíbulo. Agradecido por el apoyo que en otro tiempo recibió de ella, Quasimodo, campanero de Nuestra Señora de París, de fuerza hercúlea y cuya horrible fealdad esconde un corazón sensible, la salva y le da asilo en la catedral.

Una pérdida terrible la que sufrimos ayer todos los amantes de la historia y del arte. Incluso para los que mostraron indiferencia e incluso odio al hacer bromas y comentarios fuera de lugar sobre este hecho también ha sido una gran pérdida. Esperemos que Notre Dame pueda ser reconstruida y vuelva a lucir bella y elegante sobre las aguas del Sena.

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