No estoy muy católica

Ayer a la noche estuve viendo, otra vez, el décimo capítulo de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo y me surgió una curiosidad; ¿De dónde viene la expresión estar, o no, católico? La duda surge porque, en un momento de la trama, la Reina, Isabel de Farnesio, intenta explicar a la patrulla de Amelia Folch que el Rey, Felipe V, se encuentra indispuesto. La Monarca, para no dejar en mal lugar a su marido delante de plebeyos, intenta expresar la situación de manera suave pero no encuentra las palabras adecuadas. Es, entonces, cuando Julian, para echarle un cable, pregunta si lo que le pasa al Rey es que no se encuentra muy católico. Isabel de Farnesio, quizá por ser italiana, no entiende la expresión y lo mira con cara un poco extraña. Pero, lo cierto es que, en 1700 ya se utilizaba esta forma de hablar para expresar que alguien no se encontraba del todo bien.

Para hallar el origen de esta expresión nos tenemos que remontar cinco siglos atrás, a la época de más auge del Santo Oficio. Y es que, como no podía ser de otra manera, el estar o no muy católicos está relacionado con la Santa Inquisición.

Es por todos sabido que una de las obligaciones del Santo Tribunal era conseguir la verdadera conversión a la fe Cristiana de los judíos y musulmanes que habitaban en Castilla en el siglo XVI. Para conseguir dicha abnegación a las Sagradas Escrituras no se escatimaba en torturas y tormentos hasta que el reo profesaba una fe ciega en la religión de Cristo. Pero no solamente había que conseguir que el pobre desgraciado de turno dijera en voz alta que ya era un Cristiano de bien, el propio tribunal debía medir si el torturado ya era lo suficientemente católico como para dejar de infringirle tormento. Era habitual escuchar frases como continua con la tortura que este no está suficientemente católico todavía. Estas expresiones, ligadas a los daños en la salud que ocasionaban los aparatos de tortura, hizo muy popular, ya en aquella época, que las gentes de la calle comenzaran a hablar de su malestar físico haciendo alusión al grado de catolicismo que sentían. Así, se relacinó el no estar muy católico con no estar bien de salud.

Cinco siglos más tarde seguimos utilizando esta forma de hablar que Isabel de Farnersio tendría que haber entendido por ser de época posterior a su acuñamiento. Entiendo que, al ser italiana, quizá no la había oído nunca cuando Julian la pronuncia, a pesar de llevar ya varios años en España. Es de suponer, también, que quizá fuera una expresión de las clases más bajas, puesto que hace referencia en clave de chanza a la religión católica. Algo que no estaba, precisamente, bien visto y podía ser tomado como una blasfemia.

En cualquier caso, resuelta ya la curiosidad y la duda, a partir de ahora podremos decir eso de hoy no me encuentro muy católico sabiendo que los españoles llevamos más de 500 años diciendo esta frase.

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