Ni que niño muerto

A lo largo de nuestra vida todos nosotros hemos utilizado alguna vez la muletilla ni que niño muerto para expresar desprecio o desaprobación por algo. La fuerza de la  costumbre ha hecho que no nos percatemos de lo macabra que suena esta frase y, seguramente, tampoco nos hemos preguntado nunca por su origen.

Pues bien, como yo soy un poco curiosa y muy fan de buscar este tipo de información. Estoy en disposición de contaros que, a pesar de que en su origen la expresión no decía niño muerto, sino niño envuelto, sí que hacía referencia a los infantes fallecidos.

Concretamente, esta frase hecha nace con la discusión, siglos atrás, de si los recién nacidos que morían sin bautizar, y a los que se llamaba niños envueltos porque así eran enterrados, debían o no a ser incluidos en el censo municipal. Como muchos de vosotros ya sabéis, las personas que morían sin recibir el santo sacramento no eran consideradas ciudadanos con derechos, pero el dolor de las familias por la pérdida hacía que quienes sufrían esta tragedia, que eran muchos en aquellos años, quisieran dar ese estatus a sus hijos fallecidos. El hecho de no hacerlo, sin duda, restaba importancia a estos menores respecto a los que sí estaban bautizados. De ahí, que para expresar que algo es insignificante se empezara a usar la muletilla ni que niño envuelto.

No es la primera vez que una discusión religiosa da origen a un dicho popular, en esta sección ya hemos visto algunos casos como el que os enlazo a continuación.

Se armó la de Dios es Cristo.

Y es que, nos guste o no, la religión católica y todo lo que la rodea ha sido, y sigue siendo, un factor muy importante en nuestra historia. De ahí, que muchas frases que utilizamos hoy en día tengan un origen religioso.

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