“La novela, más allá de ser un libro, es un pretexto para encontrarse”, Mikel Alvira

Hacía mucho que no veía una librería tan llena de gente dispuesta a escuchar una presentación. Sin embargo, no es de extrañar; Mikel Alvira presentaba en casa. Así siente él la librería Milo´s, donde, cada vez que puede, inicia la gira de presentaciones de sus novelas. No siempre es posible cumplir con esa tradición, pero la parada es obligatoria.

El color de las mareas

Se llamaba Beatriz Tussaud y no se casó con el amor de su vidaAsí de contundente comienza la novela El color de las mareas. Mikel Alvira, confiesa en la presentación, que siempre quiso empezar una historia de esta manera. a lo Memorias de África, con una frase redonda y potente que enganche con tan solo catorce palabras. Sin duda lo ha conseguido. Tanto es así, que muchos de sus lectores le han elogiado por este comienzo tan fuerte.

El color de las mareas (Narrativa)

Sinopsis: Se llamaba Beatriz Tussaud y no se casó con el amor de su vida. Con esta frase arranca esta novela, y también el manuscrito a través del cual el enigmático señor Joaquín revela a Nuria la verdadera historia de su tatarabuela y de cuantos conforman el sorprendente atlas de su familia. Una mirada puede ser el paso a un mundo infinito, dice más adelante. Y es que la vida de Beatriz parecía encarrilada hasta que la mirada de Marcel Hugarte lo cambió todo. El color de las mareas es la historia de amor de Beatriz y Marcel, que discurre de 1898 a 1948, y que Nuria reconstruye mediante una investigación que, por momentos, confiere al relato aires de thriller. Cincuenta años en los que se registran crímenes, pasiones inconfesables, giros del destino y, sobre todo, la evidencia de que las relaciones humanas son siempre fascinantes.

A través de esta novela, Mikel Alvira pone de manifiesto lo poco que sabemos de nuestros antepasados. Si nos remontamos a nuestros bisabuelos o tatarabuelos, a duras penas seremos capaces de decir más que sus nombres y, a lo mejor, su lugar de nacimiento. Sin embargo, nada sabemos de lo que sentían, si fueron felices, si se amaban, a qué cosas temían o por cuales otras se levantaban cada mañana. Si un día encontráramos algún diario o algún escrito íntimo de su puño y letra, seguramente descubriríamos que fueron personas muy distintas de lo que nos hemos imaginado.

Que no es la novela

A Mikel Alvira le gusta volver locos a los libreros a la hora de clasificar sus novelas y colocarlas en las estanterías. Asegura no regirse ni por los plazos ni por las modas del mercado y eso hace que sus libros vayan de cabeza a ese cajón desastre que se llama Narrativa. Quizá por eso, es más fácil hablar de El color de las mareas diciendo aquello que no es.

El color de las mareas no es una novela coral. Tiene una protagonista clara que es Beatriz Tussaud; es su vida la que se cuenta y, por lo tanto, esta historia es suya.

El color de las mareas tampoco es una novela histórica, aunque se sitúa en un periodo de nuestra historia que Mikel Alvira ha intentado plasmar de la manera más fiel posible realizando un gran trabajo de documentación. Sin embargo, los acontecimientos históricos que se narran son solo un contexto, no son la clave de la novela.

El color de las mareas no es ni una novela negra ni un thriller. Aunque, por su puesto, tiene grandes dosis de intriga para enganchar al lector y que tenga ganas de seguir leyendo.

Y por último, El color de las mareas no es una novela triste, aunque sí es emotiva. Se habla de los sentimientos y de las pasiones de las personas, por lo tanto, alguna lagrimilla igual sí que se nos escapa al leerla.

Las tres vidas de las novelas

El color de las mareas, al igual que cualquier otra novela, tiene tres momentos importantes en su proceso de redacción, publicación y venta.

El primero de estos momentos se da cuando la novela se está gestando. Es ese proceso de documentación y redacción. Cuando la idea que el autor tiene en la cabeza va cogiendo forma en miles de palabras que, tras varias correcciones, se verán reducidas a las que, finalmente, conformarán la novela.

La segunda vida llega cuando el autor se desprende de su obra y ésta comienza a pertenecer al público. Cada lector leer una historia diferente en función de sus experiencias y de sus emociones. Reconoce Mikel Alvira que esta fase da un poco de miedo porque hay un punto muy importante de exposición del autor ante los demás. Su obra y su capacidad para desarrollar historias se verán  juzgadas por el público.

Y la tercera parte de una novela es cuando se comparte. Dice Mikel Alvira que, con los años, ha descubierto que un libro es un lugar de encuentro. Es una excusa para volver a Milo´s a presentar su obra y a encontrarse con amigos y conocidos a los que ve de presentación en presentación. Pero no es algo que solo le ocurra a él. Muchas amistades surgen en las presentaciones de novelas donde las caras de los habituales comienzan a hacerse conocidas. No puedo estar más de acuerdo con este punto.

Las mejores historias siempre comienzan entrando a una librería.

Pero no solo en las presentaciones la gente tiene la oportunidad de reencontrarse y de charlar. Hoy en día, gracias a las redes sociales, es muy sencillo enviar mensajes a los autores que nos gustan o hablar de nuestras lecturas favoritas con otras personas. De hecho, las redes sociales y las nuevas tecnologías en general, son las que hacen posible que yo esté escribiendo hoy estas líneas y que alguien las lea.

Me gusta esta nueva dinámica que está tomando la lectura. Ya no se hace en privado, en casa, de manera solitaria, sino que se comparte con el mundo creando amistades que giran entorno a los libros.

 

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