El memorial del convento, José Saramago.

He leído El memorial del convento porque uno de los parámetros del Reto 2017 consistía en leer una novela editada en el año de mi nacimiento; 1982. Es la segunda novela de José Saramago que leo y creo que no habrá una tercera.

Reto 2017

Soy consciente de que decir públicamente que no te gustan los libros de José Saramago puede levantar ampollas pero que le voy a hacer… es que de verdad que me ha parecido un auténtico aburrimiento.

Como decía, el motivo por el cual me he decidido a leer una novela de Saramago, después de que no me gustara Todos los nombres, es que necesitaba algún libro editado en 1982. Ni siquiera había oído hablar de El memorial del convento y, la verdad, no me extraña. Se supone que es una de las obras más populares del lusitano, eso dice la Wikipedia, pero la verdad es que a mí ni me sonaba.

El memorial del convento es una novela aburridísima en la que no pasa nada. Así, como suena. Es una historia plana en la que se cuenta la monótona vida de un extraño matrimonio que habita cerca de la construcción de un convento. Y ya. Fin. No sucede nada.

Sinopsis: El rey D. Joâo V necesitaba herederos y, como doña Maria Ana no los concebía, él promete levantar un convento en Mafra a cambio de tenerlos. Simultáneamente, asistimos a la vida cotidiana del pueblo a través de la visión de un soldado que perdió la mano izquierda en la guerra contra los españoles. En un auto de la Inquisición, Baltasar conoce a Blimunda, una mujer con poderes mágicos que ve dentro de las personas, y cuya madre fue desterrada a Angola por tener poderes semejantes. Desafiando los rigores de la religión, ambos se casan mediante un ritual de sangre. Baltasar se convierte en ayudante del padre Bartolomeu, que, bajo la protección del rey, trabajaba en inventar una máquina para volar. La máquina de volar simboliza dos ideales: los cultos, representados por el propio padre Bartolomeu, y los populares, personificados en Blimunda y Baltasar.

Sea por ese toque de realismo mágico, que no encaja para nada con mis gustos, o por lo lenta que es la historia. El caso es que no terminé de engancharme a esta novela. Sus personajes no me conmovieron ni consiguieron que empatizara con ellos. El memorial del convento es uno de esos libros que pasaran por mi vida sin pena ni gloria.

Resumiendo, no recomiendo en absoluto la lectura de esta obra. Hay buenísimas historias por ahí esperando ser leídas como para perder el tiempo con esta.

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