El “diez” en el que nos cagamos tan alegremente era francés

Llevo más de cuatro años escribiendo, casi cada semana, un post relacionado con el origen de las expresiones de nuestro idioma. Tengo que admitir que cada vez se me hace más complicado encontrar alguna frese hecha que analizar, así que ha llegado el momento de empezar con los tacos. Voy a empezar con uno suave para que nadie se ofenda. Creo que un me cago en Diez de vez en cuando no hace daño a nadie.

Si preguntas por ahí cuál es el origen de esta frase, habrá muchas personas que te digan que cagarse en diez es una forma de expresar cabreo e indignación sin recurrir a la blasfemia. En otras palabras, ese diez se diría como sustituto de la palabra Dios.

Sin embargo, esta teoría es totalmente errónea ya que Diez es como suena fonéticamente el apellido de una persona que fue muy odiada en nuestro país. Estoy hablando de Jean François D’Huez, un sanguinario general francés del ejército de Napoleón que aterrorizó las regiones de Murcia, Almería y Albacete. Tanto odio suscitó a las gentes de estas provincias que su nombre comenzó a utilizarse en esta expresión que denota cabreo y, sobre todo, indignación.

Hay que decir, a modo de curiosidad, que este general fue tan famoso y recibió tanto reconocimiento por parte del ejército francés que a la localidad donde nació se le otorgó su nombre, al igual que a su famoso puerto de montaña, el Alpe D’Huez, que todos conocemos gracias al Tour de Francia.

Así que ya lo sabéis, cada vez que soltéis un me cago en Diez, ese Diez va con mayúsculas por tratarse de un apellido y no de un número. Y recordad también, que para depositar vuestros excrementos en él tendréis que subir un puerto de montaña, lo de hacerlo en bici ya es opcional.

 

 

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