Más chula que un Ocho

Hay veces que el universo se conjura para hacerme llegar expresiones que analizar. Hace poco, un día de esta semana, viendo un capítulo del programa Ilustres Ignorantes al que somos bastante aficionados Ramón y yo, uno de los invitados sacó a relucir la frase hecha ser más chulo que un ocho. La lanzó al aire, sin dar más explicaciones, y yo, que siempre estoy atenta a estas cosas, la anoté para averiguar su origen y contároslo en un post.

Pues ha querido la casualidad que los inicios de esta frase tengan mucho que ver con la festividad de San Isidro que se celebra el Madrid el 15 de mayo, es decir, antes de ayer. Así que, sin habérmelo propuesto, esta entrada va a quedar de lo más actual.

Al parecer, según he podido leer en varios documentos, la línea del tranvía que, antiguamente, cubría el trayecto entre la Puerta del Sol y la orilla del río Manzanares, donde tradicionalmente se ha celebrado la fiesta del santo, era la número 8. Por lo tanto, todas aquellas persona que asistían tanto a la misa como a la verbena tenían que coger este transporte para llegar hasta allí. Lógicamente, los madrileños que se desplazaban al lugar del festejo no lo hacían con la ropa normal de un día entre semana. En absoluto. Todos los vecinos de la capital que se acercaban a rendir honores a San Isidro lo hacía vestidos de chulapos y chulapas, por tanto, no existía en el mundo nada con más chulería que uno de esos tranvías de la línea ocho llenos de chulos y chulas.

Al principio, esta forma de hablar solamente se daba en las calles por las que transitaba el trazado de las vías de este medio de transporte, pero con el tiempo se fue extendiendo a toda España.

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