Más allá de la batalla, Mercedes Gallego

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Leí Más allá de la batalla, de Mercedes Gallego, en mis años de universidad, cuando yo también soñaba con poder cubrir conflictos en lugares lejanos, cuando todo en la vida estaba todavía por hacer. Hoy me acuerdo de este libro porque todavía guarda un lugar muy especial en mi biblioteca y lo hace por diferentes razones. Una de ellas es porque la historia que esta periodista cuenta sobre la guerra de Iraq vivida desde los campamentos del ejército norteamericano no deja indiferente a nadie, y la otra, porque tuve la oportunidad de hablar con ella, de una manera más informal, durante unas jornadas que organizó mi universidad sobre el periodismo de guerra.

 

Sinopsis: Una reportera española entre el ejército norteamericano. El apasionante testimonio de Mercedes Gallego, corresponsal de El Correo, que atravesó el desierto iraquí con las tropas norteamericanas y vivió día a día la terrorífica guerra emprendida para derrocar el régimen de Sadam Hussein. Mercedes Gallego era amiga personal de Julio Anguita Parrado, periodista fallecido durante el conflicto.

Dentro de que cualquier relato de guerra resulta espeluznante, lo que más horror me causó no fue el miedo de la población civil ante los ataques y atentados. No porque no sea terrible, sino porque creo que es un temor que entra dentro de lo esperable en un testimonio como este. En realidad, lo que más pavor me causó fue el relato de las militares que denunciaban violaciones por parte de sus propios compañeros. No sé mucho de la guerra pero, supongo, que cuando uno acude a una batalla debe poder confiar en los compañeros que tiene a su alrededor porque, digo yo, que en muchas ocasiones la propia vida depende de ellos. Por ese motivo, me sorprendió de la peor de las maneras las declaraciones de estas mujeres que, en pleno desierto, aseguraban no beber más agua de la necesaria para no tener que ir a hacer pis y evitar situaciones en las que sus propios compañeros aprovechaban para abusar de ellas. Supongo que, si hubiera leído estos testimonios hoy en día la sorpresa hubiera sido menor pero, de verdad que a mis tiernos 21 años fue algo que me dejó francamente impactada.

No he vuelto a abrir Más allá de la batalla, pero no descarto hacerlo algún día de estos. De verdad que es una de esas historias que me recuerdan porque estudié periodismo a sabiendas de que en la carrera no iba aprender nada útil y que el trabajo iba a ser muy precario.

 

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