Los martes con mi viejo profesor, Mitch Albom

La vida está hecha de casualidades. Los martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom, es un libro del que he oído hablar muchas veces pero nunca había llamado mi atención. Sin embargo, viendo el programa que Mercedes Milá tenía en BeMad; Convénzeme, fue cuando me surgió la curiosidad por leerlo. Fueron varias las ocasiones en qué se habló de esta novela en el programa y consiguieron que me interesara por ella. Sin embargo, tengo que admitir que no hice nada por buscarla. Fue una de estas veces que te un título te llama la atención, piensas en que estaría bien leerlo pero no mueves un dedo por hacerlo.

Pero ya se sabe, si Mahoma no va a la montaña… la novela acaba yendo a mi estantería. Un amigo que está deshaciéndose de algunos libros, porque ya no le caben más en casa, me llamó para saber si podría interesarme alguno de los títulos que tenía. Y ahí estaba Los martes con mi viejo profesor. Entendí que había sido el destino el que nos había unido así que lo leí enseguida, a pesar de tener muchos otros libros esperando desde hace más tiempo.

Sinopsis: Albom tuvo un mentor y amigo en la Universidad de Brandeis, su profesor de sociología, Morrie Schwartz. Con una gran capacidad para el cuidado de sus alumnos, instó a Albom a mantenerse en contacto después de graduarse. Durante 16 años esa relación se enfrió hasta que, por casualidad, mientras que veía la televisión, Albom ve a su antiguo profesor en en un programa hablando acerca del inminente deterioro de su salud y de su próxima muerte por la enfermedad de Lou Gherig (ELA). En el proceso de visitar cada martes a Schwartz, Albom vuelve a involucrarse en la experiencia de sentimientos, relaciones amorosas y la cercanía que siempre ha evitado ya que prefirió invertir su energía en el periodismo, la celebridad y la ambición. 

Me gusta este libro porque es una historia real. Al leerlo tiene muchas características de los libros de autoayuda; habla de la importancia de la energía positiva, de darse cuenta de qué es lo que realmente importa en la vida… Lo que marca la diferencia es que está contado por alguien que realmente pasó por esta experiencia y, por tanto, puede hablar con criterio. Además, el objetivo de este libro no ha sido nunca llenar los bolsillos de su autor, aunque finalmente lo haya logrado. El motivo por el que se publicó fue pagar las facturas médicas de Morrie Schwartz.

En definitiva Los martes con mi viejo profesor plasma un poco las sensaciones que nos invaden a todos cuando vemos una tragedia cara a cara. Ese cambio de mentalidad y reajuste de los valores que se produce cuando sabemos que alguien cercano está enfermo o ha muerto. Parece que tiene que suceder algo así para que nos demos cuenta de que la mayor parte del tiempo nos estamos preocupando por tonterías que no nos dejan disfrutar de lo que realmente importa en la vida. No sé cuanto tiempo le duraría a Mitch Albom esta sensación, porque normalmente enseguida la olvidamos y volvemos a caer en la rueda de los agobios absurdos. Lo bueno es que él plasmó este aprendizaje en un libro que podemos releer cuando se nos vuelva a olvidar que la gran parte de las necesidades que tenemos nos las hemos creado nosotros y que una existencia más sencilla nos hace más felices porque no nos esclaviza.

Puede que no sea una lectura ligera, aunque se lee rápido, pero sí resulta necesaria en muchas ocasiones. De vez en cuando hay que reajustar nuestros valores y prioridades para que no se nos olvide lo que realmente es importante.

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