Los libros de Toti Martínez de Lezea

Me reafirmo en lo dicho en más de una ocasión; Toti Martínez de Lezea escribe más rápido de lo que yo leo. La prueba de ello la pude observar en el stand que Erein le reservó en la Feria del Libro de Durango. Ni sé la de títulos que yo no conocía, y conozco muchos, que había sobre el mostrador. Tendré que ponerme al día con sus novelas porque desde que leí La Calle de la Judería me enamoré profundamente de sus historias.

No recuerdo muy bien como aquella novela llegó a mis manos. Creo recordar que alguien nos la prestó a mi madre y a mí, aunque después yo compre un ejemplar para tenerlo en mi colección. El caso es que, de algún modo o de otro aquel libro llegó a mí y con él vinieron muchos más.

 

Sinopsis: Esta novela narra la historia de dos familias, una judía y la otra cristiana, emparentadas entre sí y con un pasado común, unidas y también enfrentadas a lo largo del siglo XV en Vitoria. El físico David y sus hijos, asimismo médicos, Jonás ben Sahadia y Pedro Sánchez de Bilbao, sus esposas, hijos, nietos, amigos y enemigos recrean el fresco de una dura época que abocó en la expulsión de la comunidad sefardí y obligó a muchos hebreos a una conversión no deseada. Esos trágicos acontecimientos que ocurrieron en los territorios de la corona de Castilla, marcaron profundamente la vida religiosa y política de toda la sociedad en aquella época.

Lo que más me gusta de las novelas de Toti Martínez de Lezea es que hablan de lugares, costumbres e historias que conozco. Incluso se nombra a Orduña, mi ciudad, en más de una ocasión. Es fácil sentirse identificada con personajes que han habitado la misma tierra que tú, aunque haya sido en siglos diferentes.

De todas las novelas que he leído de esa autora, mi historia favorita es la de la Herbolera. Habla del Anboto y de la Bruja Mari, que no es una bruja sino la Diosa de la naturaleza en la que creía la gente del País Vasco hasta la llegada del Cristianismo, lo de bruja vino después, supongo que para desprestigiarla.

 

Sinopsis: A mediados del siglo XV en Durango, Vizcaya, tuvo lugar un proceso contra los seguidores de dos frailes franciscanos que llevó a la muerte a un centenar de acusados.Años más tarde, en 1500, y en la misma localidad diez mujeres y un hombre acusados de herejía y brujería fueron quemados en la hoguera; así como los huesos de otras seis mujeres ya fallecidas.Catalina de Goiena, hija y nieta de curanderas, se traslada a Durango desde su pequeña aldea de Arrazola para aprender el oficio de partera. Nacida a la vera del Anboto, el monte sagrado, ha sido criada en las viejas creencias paganas. En la villa encontrará otros modos de vida, se enamorará de quien no la merece y se verá envuelta en el largo proceso contra las durangas, mujeres acusadas de brujería, en su mayoría parteras y herboleras.

El caso es que es una novela basada en las leyendas de mi pueblo, en las que contaban en el colegio y en las excursiones que hacíamos en los grupos de Tiempo Libre. Pero aunque esta sea la historia que más me gusta, a la que más cariño guardo es a La Abadesa. Esa era la novela favorita de mi abuela, la que releyó una y mil veces y el tesoro más preciado de mi biblioteca, no he vuelto a leerla, pero me gusta ver las marcas de las páginas que ella doblaba para saber por donde iba y recordar la de veces que mi madre le decía que usara un marcapáginas. Me alegro de que no lo hiciera nunca, así ha dejado su huella en ese libro. Tuve la oportunidad de visitar el convento del que habla en Madrigal de las Altas Torres, un sitio al que volveré en cuanto tenga ocasión porque, aunque pude visitar la habitación donde nació la Reina Isabel, un terrible dolor de espalda no me dejó ver el castillo de Arévalo, dónde se crió.

 

Sinopsis:En 1517, María Esperanza, abadesa del monasterio de Madrigal, recibe una carta del papa Julio II que la reconoce como hija ilegítima de Fernando el Católico, pero sin mencionarle quién es su madre. Esta noticia supone un cambio radical en, su hasta ese momento, apacible vida. Decidida a descubrir su propio origen y el destino de su madre, empieza su investigación en Bilbao.

He leído más libros de Toti Martínez de Lezea. Pero creo que estos tres son los que más me han gustado. Tengo muchas ganas de echarle el guante a otros cuantos, entre ellos el nuevo; Llanto de la tierra baldía. Aunque también tiene una pinta increíble Y todos callaron.

Y todos callaron, Toti Martínez de Lezea

También está en la lista de pendientes la saga que comienza con el título Enda, de la que ya tengo en mi casa los dos primeros volúmenes. No me da la vida para leer todo lo que escribe, y es una pena. Porque, hasta la fecha, todas sus novelas me han gustado mucho.

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