Los crímenes del Número Primo, Reyes Calderón

Elegí Los crímenes del Número Primo, de Reyes Calderón, porque de entre todas las novelas que vi en la biblioteca escritas por una mujer cuyo apellido empezara por la letra C, fue el que me pareció más interesante. De hecho, dejé escapar alguno de Agatha Christie porque ya he leído muchas de sus historias y me apetecía conocer a alguna autora nueva. No debería haberlo hecho.

Los crímenes del Número Primo no me ha gustado mucho. He tardado un montón en terminarlo porque no me ha enganchado nada y en mas de una ocasión he estado tentada de compaginar su lectura con otra. Si no lo he hecho es porque sabía que si cogía un libro nuevo no iba a terminar este.

 

Sinopsis: La juez Lola MacHor está a punto de enfrentarse a la experiencia más terrible de su carrera: dos cuerpos con vestes clericales son encontrados en una remota ermita, brutalmente asesinados, y los cadáveres aparecen rodeados por una importante cantidad de dinero y de un antiguo Lignum Crucis. Todo parece indicar que el asesino está retando a la policía con un juego terrible que responde a algún tipo de regla matemática… Desde los ambientes palaciegos de la Iglesia a los monasterios más humildes, de la libertina Marbella a la conservadora Pamplona, esta intensa novela de intriga atrapa al lector desde la primera página. Un relato apasionante donde se combinan el horror y la ternura para conformar una obra hipnotizadora y de gran fuerza narrativa.

La historia empieza bien. O por lo menos a mi gusto. Me encantan los thrillers religiosos y, aunque no soy creyente, me fascina la historia de la Iglesia y todos sus ritos. Sin embargo, con el paso de las páginas la trama se va desinflando. Da la sensación de qué todo es demasiado rebuscado, no parece muy verosímil. Y, desde luego, la relación del asesino con los números primos es bastante floja. Quiero decir, no deja de ser una anécdota, nada tienen que ver los números, ni primos ni de ningún tipo, con los asesinatos que se cometen. Resulta poco creíble.

A eso ayuda que, de forma paralela se dejan ver pequeños trazos de otro caso que no tiene nada que ver con estos crímenes del número primo y que llega a confundir un poco. Lo cierto es que llevaba más de medio libro leído y todavía no tenía muy claro de qué estábamos hablando.

Lo mismo ocurre con uno de los protagonistas de la novela. El libro empieza con él, desvelando sus frustraciones y un amor secreto. Sin embargo, a mitad del libro lo dejan fuera de juego y ya no se vuelve a saber de él. Resulta un poco extraño, teniendo en cuenta, que parece ser uno de los protagonistas.

Tampoco me ha gustado mucho el papel que hace la verdadera estrella de la novela. Es una juez de unos 40 años o poco más que se ve totalmente incapaz de llevar a cabo una instrucción como la que le cae encima. Bien, puede ser normal que una persona se sienta así la primera vez que se enfrenta a asesinatos múltiples. Sin embargo, tengo la sensación de que continuamente la van llevando entre los hombres que hay en su vida. Tanto su marido, como su jefe y su compañero son los que la mueven como si fuera un títere. No es que la ayuden, la apoyen o incluso la guíen cuando tienen más experiencia que ella, no. Da la sensación de que la llevan en volandas por el caso. No me ha gustado mucho este personaje, me resulta un poco pánfilo.

No os recomiendo su lectura. Mucho mejor me hubiera ido leyendo a Agatha Christie.

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