Libros que no he terminado

Normalmente, aunque no me guste el libro que estoy leyendo, termino con todas las historias que empiezo. Tanto es así que me leí los tres tomos de 50 Sombras de Grey, de E.L. James, si bien ya me negué a leer el de Grey, una cosa es que no me guste dejar las cosas a medias y otra muy diferente ser masoquista.

50 Sombras de Grey, E. L. James

El caso es que, a pesar de esa manía, existen algunas novelas que empecé en su día pero que, por una cosa o por otra, no he podido terminar. En la mayoría de los casos esos motivos no tienen que ver con que la trama me gustara más o menos, simplemente, puede que no fuera el momento para ellas.

Es lo que me pasó, por ejemplo, con Un día de Cólera, de Arturo Pérez-Reverte. No puedo decir que el libro no me gustara, pero sí es cierto que lo empecé en un momento de mi vida en el que, a lo mejor, necesitaba otro tipo de historia con una trama más profunda. Este libro, que trata sobre los acontecimientos ocurridos el 2 de Mayo de 1808, no tiene un hilo argumental que una la primera página con la última. Más bien son pequeñas historias que no tienen relación unas con otras, más allá del hecho de que todas ocurren al calor de la Guerra de la Independencia.

 

Sinopsis: Este relato no es ficción ni libro de Historia. Tampoco tiene un protagonista concreto, pues fueron innumerables los hombres y mujeres envueltos en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Héroes y cobardes, víctimas y verdugos, la Historia retuvo los nombres de buena parte de ellos: las relaciones de muertos y heridos, los informes militares, las memorias escritas por actores principales o secundarios de la tragedia, aportan datos rigurosos para el historiador y ponen límites a la imaginación del novelista. Cuantas personas y lugares aparecen aquí son auténticos, así como los sucesos narrados y muchas de las palabras que se pronuncian. En Un día de cólera, Arturo Pérez-Reverte convierte en historia colectiva las pequeñas y oscuras historias particulares registradas en archivos y libros. Lo imaginado, por tanto, se reduce a la argamasa narrativa que une las piezas. Con las licencias mínimas que la palabra novela justifica, estas páginas pretenden devolver la vida a quienes durante doscientos años solo han sido personajes anónimos en grabados y lienzos contemporáneos, o escueta relación de nombres en los documentos oficiales.

Otra novela con la que tampoco terminé de conectar fue con La Saga de los Malditos, de Chufo Llorens. Tampoco puedo decir que no me estuviera gustando, pero la tuve que abandonar por falta de tiempo y entré en esa fase en la que no puedes seguir donde lo habías dejado porque hay muchas cosas de las que no te acuerdas, pero te da perece empezarla de nuevo. Como ya han pasado varios años desde aquello, creo que podré volver a la primera página y hacer una lectura rápida de todo aquello que ya leí en su día, lo iremos viendo.

 

Sinopsis: Judería de Toledo, 1387. A Esther y Simón los une un amor imposible: la familia de ella vería con buenos ojos que se casara con Rubén, un joven rabino de futuro prometedor. Todo empeora cuando una ola de fanatismo, avivada por intereses oscuros, hace que el barrio judío sea pasto de las llamas. Una nueva vida se abre ante todos ellos, y quizá para sobrevivir haya que renunciar al amor verdadero.

Berlín, 1933. Tras el ascenso de Hitler, la rica familia judía de los Pardenvolk huye a Viena con su hija Hanna. Tras cambiar de apellido, los dos hijos varones, Sigfrid y Manfred, permanecen en la ciudad, al igual que Eric, el joven alemán a quien ama Hanna. Al tiempo que el nazismo se extiende por Europa, los tres hermanos Pardenvolk se incorporan a la resistencia para luchar contra el tirano, aunque a Hanna la mueve también otra causa: no traicionar su corazón.

Con la que sí que no pude y no sé si la volveré a retomar fue La Mano de Fátima, de Ildefonso Falcones. En un principio pensé que igual no era el momento para esa novela, pero después de leer La Reina Descalza he llegado a la conclusión de que no puedo con las novelas de este señor.

 

Sinopsis: En 1568, en los valles y montes de las Alpujarras, ha estallado el grito de la rebelión: hartos de injusticias, expolio y humillaciones, los moriscos se enfrentan a los cristianos e inician una desigual pugna que sólo puede terminar con su derrota y dispersión por todo el reino de Castilla. Entre los sublevados se encuentra el joven Hernando. Hijo de una morisca y del sacerdote que la violó, es rechazado por los moriscos, debido a su origen, y por los cristianos, por la cultura y costumbres de su familia. Durante la insurrección conoce la brutalidad y crueldad de unos y otros, pero también encuentra el amor en la figura de la valerosa Fátima, la de los grandes ojos negros. A partir de la derrota, forzado a vivir en Córdoba y en medio de las dificultades de la existencia cotidiana, todas sus fuerzas se concentrarán en lograr que su cultura y religión, las de los vencidos, recuperen la dignidad y el papel que merecen. Para ello deberá correr riesgos y atreverse a desafiar las leyes con audaces y peligrosas iniciativas…

Los tres libros de los que hablo en este post son míos y los veo muy a menudo en mi biblioteca. No puedo prometer nada, pero es posible que algún día me anime con alguno de ellos. Os iré avisando, como siempre, en redes sociales.

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