Las novelas de Puerto Escondido, María Oruña

No se me olvida que tengo pendiente de publicar el balance del reto de lectura de 2018, aunque ya os avanzo que me he quedado bastante más atrás de lo que me hubiera gustado. Sin embargo, antes de confesar mi estrepitoso fracaso quería publicar la reseña del último libro que he leído el año pasado y con el que he terminado la colección de libros de Puerto Escondido, por los menos con los que María Oruña ha escrito hasta ahora.

Puerto Escondido

Conocí la novela Puerto Escondido hace exactamente un año, cuando los Reyes Magos la dejaron junto a mi zapato el año pasado. Tuvimos la brillante idea de incluirla dentro del Reto Viajero y, como no pudo ser de otra manera, salió ganadora. El vídeo con la reseña está publicado en nuestro canal, así que no vamos a volver a repetir lo que ya dijimos en su día, mejor os lo dejo para que lo veáis.

Lo que sí puedo decir, una vez terminado con todos, es que este primer libro es el que más me ha gustado. Eso no quiere decir que los demás no lo hayan hecho, lo cierto es que me han encantado los tres, pero, quizá, este es el que más me sorprendió y el que me descubrió el estilo de María Oruña.

 

Sinopsis: Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito costero de Suances, en Cantabria. En las obras de remodelación se descubre en el sótano el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en la zona, que, unidos a los insólitos resultados forenses de los cadáveres, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que inicia un denso viaje personal y una carrera a contrarreloj para descubrir al asesino.

Lo que sí tiene en común esta primera entrega con el resto de ellas es que se leen de una sentada. Creo que ninguno de los tres libros me ha durado más de una semana. Una vez que comienzas, ya no puedes parar.

Un lugar a dónde ir

La historia que cuenta esta novela es bastante rocambolesca. Está bien, y la trama engancha desde el principio pero es menos creíble. Menos incluso que Dónde fuimos invencibles que habla de fantasmas y de fenómenos paranormales.

También hay otro aspecto que no me gustó demasiado; los celos de Valentina por el regreso de la ex-novia de Oliver. No sé, me parece que no le pegan al personaje, me chirriaban un poco. A pesar de estas dos pegas, la novela engancha muchísimo y si uno tuviera tiempo yo creo que se podría leer en un día. La historia no satura y los capítulos siempre te dejan con ganas de más. Hay otras novelas que, aunque sean buenas y tengan mucha intriga, una vez que ya he leído 56 ó 60 páginas necesito descansar un poco. No me ocurre con estas que creo que podría devorarlas sin levantar la vista una sola vez.

 

Sinopsis: Han transcurrido varios meses desde que Suances, un pequeño pueblo de la costa cántabra, fuese testigo de varios asesinatos que sacudieron a sus habitantes. Sin embargo, cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en La Mota de Trespalacios, un recóndito lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. Lo más sorprendente del asunto no es que la joven vaya ataviada como una exquisita princesa del medievo, sino el objeto que porta entre sus manos y el extraordinario resultado forense de la autopsia.  Cuando hasta los más escépticos comienzan a plantearse un imposible viaje en el tiempo, comienzan a ocurrir más asesinatos en la zona que parecen estar indisolublemente unidos a la muerte de la misteriosa dama medieval. Mientras Valentina Redondo y su equipo investigan los hechos a contrarreloj, Oliver Gordon, ayudado por su viejo amigo de la infancia, el músico Michael Blake, buscará sin descanso el paradero de su hermano Guillermo, desaparecido desde hace ya dos años, y descubrirá que la verdad se dibuja con contornos punzantes e inesperados.

Parece que solo le saco pegas pero también debo decir que me sobran un poco las últimas 20 páginas. Me ocurre con las tres novelas. Entiendo que este final explicativo es el que abre la puerta a la siguiente historia y el que deja el regustillo para que salgamos corriendo a comprar la siguiente aventura de Valentina Redondo. Pero, no sé, a mí lejos de engancharme me satura un poco. Que no pasa nada, son pocas páginas y se leen rapidísimo pero no sé, no las veo necesarias.

Dónde fuimos invencibles

Una historia de fantasmas es, justo, lo que le faltaba a esta colección de novela negra. En serio, con lo que me gustan a mí los fenómenos paranormales creo que esta ha sido la guinda a una serie de libros que me han cautivado. Además, tal y como he dicho más arriba, a pesar de tratar un tema complicado, la verdad es que María Oruña lo plantea de una forma muy creíble.

 

Sinopsis: El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad. El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón. A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.

Si las novelas anteriores me han durado poco. Esta nos la hemos leído Ramón y yo en menos de 10 días; los dos. Igual es porque nos ha pillado en un momento en el que teníamos más tiempo libre, la Navidad relaja siempre un poco nuestra actividad, pero lo cierto es que nos ha durado un suspiro.

Solo hay una cosa que me ha dejado preocupada al terminar. Creo que Valentina se está ablandando un poco. Me parece bien que evolucione pero espero que, en las próximas novelas que seguro habrá, no se desvirtúe ese carácter que la hace tan especial.

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