Las matan callando; María Oruña

No tengo fiebre nunca. Da igual lo mal que me encuentre que el termómetro apenas pasa de de 36º. Pues oye, ha sido empezar la Feria del Libro en Bilbao y tener la temperatura por las nubes. Así que me he perdido la jornada de Novela Negra en la que María Oruña, Susana Rodríguez Lezaun y Estela Chocarro han hablado de sus libros y sus historias. No sé qué es lo que habrán contado a las personas que acudieron a la biblioteca de Bidebarrieta, porque no lo he leído en ningún sitio, lo que sí sé es cuales son sus novelas y el motivo por el cual me interesa leerlas.

María Oruña

Debo confesar que de las tres autoras que participaron en la charla, solo he leído a María Oruña. Y también debo confesar que solo he leído Puerto Escondido. Lo cual no significa que me vaya a quedar ahí porque es una novela que me gustó un montón. Como ya grabé un vídeo chulísimo con la reseña no me voy a extender más en esta historia y voy a hablar de sus otras novelas.

A parte de leer Puerto Escondido, os recomiendo encarecidamente que, después, os deis un paseo por sus escenarios. La verdad es que mola mucho ver los sitios con los ojos de los protagonistas de los libros.

Supongo que, a estas alturas de la película, todo el mundo sabe ya que Puerto Escondido es el primero de una saga de libros protagonizados por Valentina Redondo y Oliver Gordon. La segunda novela de esta colección es Un lugar a dónde ir.

 

Sinopsis: Han transcurrido varios meses desde que Suances fuese testigo de varios asesinatos que sacudieron a sus habitantes. Sin embargo, cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en La Mota de Trespalacios, un recóndito lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. Lo más sorprendente del asunto no es que la joven vaya ataviada como una exquisita princesa del medievo, sino el objeto que porta entre sus manos y el extraordinario resultado forense de la autopsia. Cuando hasta los más escépticos comienzan a plantearse un imposible viaje en el tiempo, comienzan a ocurrir más asesinatos en la zona que parecen estar indisolublemente unidos a la muerte de la misteriosa dama medieval. Mientras Valentina Redondo y su equipo investigan los hechos a contrarreloj, Oliver Gordon, ayudado por su viejo amigo de la infancia, el músico Michael Blake, buscará sin descanso el paradero de su hermano Guillermo, desaparecido desde hace ya dos años, y descubrirá que la verdad se dibuja con contornos punzantes e inesperados.

Hay que reconocer que tiene muy buena pinta. Sé que tarde o temprano lo leeré. Por dos razones; la primera es que Puerto Escondido me encantó, y la segunda, es que no sé dejar las sagas a medias. La verdad es que esta moda de escribir más de una novela con los mismos personajes está acabando con mi vida. Soy presa fácil, y por cada libro que me leo se me acumulan todos los demás en la mochila. Este año me había propuesto avanzar en las colecciones que ya tengo empezadas, pero, no solo no lo estoy consiguiendo, sino que estoy sumando más a la lista.

Reto literario 2.018

Así que no solo leeré Un lugar a dónde ir, sino que también me haré con Dónde fuimos invencibles. Es el tercero, y último de momento, de la saga de Puerto Escondido y el que ahora está en promoción. Supongo, porque ya digo que no sé de que se habló el martes en Bidebarrieta, que habrá sido la historia protagonista en este encuentro literario.

Sinopsis: El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad. El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón. A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.

Algo bueno sí ha tenido la gripe. Para mi bolsillo al menos. Tengo muchas ganas de que María Oruña me firme un libro y como el único que tengo lo tiene mi madre en préstamo, hubiera tenido que comprar Un lugar a dónde ir para conseguir el autógrafo. Y ya se sabe que no hay dos sin tres. Compraré las novelas, no me cabe duda, pero a ver si consigo hacerlo cuando tenga menos libros en casa sin leer.

 

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