La Reina descalza, Ildefonso Falcones.

Más de dos meses me ha llevado terminar La Reina descalza, de Ildefonso Falcones, y eso que uno de ellos ha sido mi mes de vacaciones y he tenido mucho tiempo para leer.

Debo confesar que mi relación con este libro ya empezó con mal pie, me lo prestó mi madre con la advertencia de que me iba a costar engancharme a la historia. A ella, que lee bastante más que yo, también le llevó tiempo acabarlo, incluso se leyó algún otro entre medias, por eso de descansar un poco para cogerlo con más ganas.

Sin embargo, no puedo decir que la novela sea mala. Quizá lo que le pasa es que es demasiado lenta, una de esas historias que cuando terminan te da la sensación de que no ha pasado nada.

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Sinopsis: Enero de 1748. Una mujer negra deambula por las calles de Sevilla. Ha dejado a su hijo y ha huido de un pasado esclavo en Cuba. Caridad ya no tiene un amo, pero tampoco un lugar donde cobijarse. Entonces conoce a Milagros Carmona, una joven gitana de Triana por cuyas venas corre la sangre de la rebeldía y el arte de los de su etnia. Entre zarabandas y fandangos, la gitana con esa a su nueva amiga su amor por el apuesto y arrogante Pedro García, de quien la separan antiguos odios entre ambas familias. Por su parte, Caridad se esfuerza por reprimir sus sentimientos por Melchor Vega, el abuelo de Milagros, un hombre desafiante, bribón y seductor, pero también firme defensor del honor y la lealtad.
Cuando un mandato real convierte a los gitanos en proscritos, los caminos de Milagros y Caridad se separan, aunque el destino volverá a unirlas en Madrid.

No sabría decir si La Reina descalza me ha gustado o no. Desde luego no está entre mis novelas favoritas, pero tampoco puedo decir que me haya aburrido. Me ha dejado un poco indiferente. No es una lectura que vaya a recomendar, pero si ya tienes el libro en casa o un día alguien te lo regala, lo lees y ya está. Es de estas cosas que ni fu ni fa.

A pesar de todo, hay algo que sí tiene esta novela que es difícil de encontrar. El contexto en el que transcurre la historia de esta familia gitana es real, si bien los personajes son ficticios. Y es una historia que raras veces se nos cuenta, la de los gitanos. Ildefonso Falcones nos narra una parte de nuestro pasado que no sale en los libros de texto y que, cuando menos, es curiosa de conocer. No desvelo más por si alguno se anima con la novela, encima que es lenta si os adelanto la trama ya la termino de matar.

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