La prueba del laberinto, Fernando Sánchez Dragó

Nunca había leído nada de Fernando Sánchez Dragó. Y, la verdad, es que no sé el motivo, supongo que Dragó es uno de estos autores de los que llevas escuchando hablar toda la vida pero nunca te da por abrir uno de sus libros. La prueba del laberinto llegó a mis manos por pura ansia consumista. Lo compré por un par de euros en un mercado de libros de segunda mano. Lo compré, precisamente, por eso, porque costaba un par de euros, es posible que no hubiera pagado los 18 que, seguramente, cuesta en una librería, pero leí la sinopsis y su precio no me pareció dinero. Por poco más de lo que vale un café he pasado unos días entretenidos. Además, Dragó me ha dado en qué pensar.

Sinopsis: Ésta es una extraordinaria novela que según su propio autor podría titularse, si alguien no le hubiese ya robado el título, La más hermosa historia jamás contada: “Detective español de cincuenta y tres años se ve obligado por los dioses, por la Confederación de Fuerzas del Más Allá y por las circunstancias, a partir en busca de Jesús de Galilea, predicador judío que desapareció misteriosamente en el trigésimo tercer año de nuestra era.” No podía encontrarse un tema mayor ni un personaje de interés más hondo y universal: “En su vida hay misterio, viajes, tensión, incertidumbre, emboscadas, buenos y malos, mujeres hermosas y mujeres piadosas, traidores, exotismo, ocultismo, tiranos, luchas políticas y religiosas, entrechocar de espadas, conspiraciones, Reyes Magos, leprosos, prostitutas, adúlteras, amor, dolor, muerte y hasta una resurrección. ¿Qué más se necesita? Están todos los ingredientes de las películas de Indiana Jones.

Para no ser una persona creyente soy una apasionada de la vida de Jesús. Por eso, esta sinopsis me ganó desde las primeras palabras. La prueba del laberinto cuenta la historia de Dionisio, un escritor al que le encargan escribir un libro sobre la vida de Jesús. Sin embargo, Dionisio no quiere escribir más de lo mismo, quiere ir un paso más allá y dar a conocer al mundo la verdadera historia del galileo. Y de eso trata el libro, del viaje espiritual, y físico, que realiza este autor tanto por Tierra Santa como por otros destinos que pocas veces se relacionan con Jesús. A lo largo de esta divagación sobre el cristianismo Dionisio nos muestra todas las similitudes que existen entre las diferentes religiones y creencias paganas. Son tantos estos puntos en común que el autor no descarta que todas ellas sean un mismo credo.

Se dicen cosas muy interesantes en esta novela y que dan mucho qué pensar. Una de las cuestiones que plantea es lo poco que conocemos de Jesús después de que resucitara. Si realmente volvió a la vida, ¿Qué fue de él? ¿Dónde pasó y qué hizo durante los 40 días que pasaron entre la resurrección y su subida a los cielos? La Biblia no da respuesta a estas preguntas y yo ahora no puedo dejar de pensar en ello. No deja de ser sorprendente el hecho de que se sepa tan poco sobre un acontecimiento que es la piedra angular de la religión cristiana. Es, cuando menos, curioso.

La prueba del laberinto es una novela que se lee muy rápido y que resulta muy entretenida. Solo tiene una pega, y es que me voy a quedar con las ganas de leer el libro que escribe Dionisio sobre Jesús y las conclusiones a las que llega después de este viaje espiritual. Lo que sí me ha gustado leer es este fragmento con el que no me puedo sentir más identificada:

Las iglesias oficiales e institucionales funcionan como el consejo de administración de una multinacional: ven en Cristo una materia prima, lo explotan, lo monopolizan, lo acaparan, creen que han comprado la exclusiva y que, en consecuencia, tienen derecho a percibir y a reinvertir todos los dividendos.

Tengo que confesar que esto mismo pensé yo cuando visité El Vaticano. Ver fotos del Papa en calendarios y marcapáginas que se  vendían dentro de la propia Basílica de San Pedro me produjo una sensación de rechazo difícil de explicar. Y eso, insisto, que yo no soy una persona creyente. No me puedo ni imaginar lo que tienen que sentir las personas que acuden a este lugar en busca de una cercanía con Dios y se encuentran que todo es merchandising, como si fuera un concierto de Shakira o de los Rolling Stone.

 

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