La lección de anatomía, Marta Sanz

El otro día me apunté al Club de Lectura de Barakaldo. No sé si podré ir a muchas sesiones porque ya llevo un ritmo de lectura frenético entre el blog, el Reto Viajero y el Club de Lectura de Orduña, pero sentía curiosidad sobre el perfil de la gente que habría apuntada y sobre como serían las sesiones en una ciudad tan grande como Barakaldo.

La novela elegida fue La lección de anatomía, de Marta Sanz. En un primer momento me propuse llevar el libro terminado a la sesión, a pesar de que solo contaba con una semana para ello pero, una vez empezada la lectura me di cuenta de que La lección de anatomía es un libro para leer con calma, disfrutando de la maravillosa prosa de su autora.

 

Sinopsis: Una mujer se queda desnuda para que los demás la miren. La midan. Su cuerpo es el texto en el que se ha escrito su biografía. La mano derecha es más grande que la izquierda porque es la mano con que la mujer agarra, escribe, acaricia, desencaja la tapa de los botes de legumbres. Antes, a la mujer su abuela le da unos azotazos en el culo. Va al colegio y se forja un pequeño corazón competitivo. Nada como si fuera un besugo. Ama desesperadamente a su madre y la salva de morir en un ridículo incendio. Canta desgañitándose Pájaro Chogüí y se hace amiga de muchas niñas y mujeres, y del niño más gamberro de octavo de egebé. Desprecia a las asistentas y va cada noche a los cines de verano. Para seducir se aprieta las carnes ridículamente como si su cuerpo fuera el de otra persona. Bebe, fuma, se pone mala y tiene miedo de sus alumnos. Se manifiesta. Se casa. Trabaja de ocho a ocho. Miente y dice la verdad. Como casi todo el mundo. Cumple cuarenta años. Se queda quieta. Reclama el derecho a dejar de complacer. El derecho a la lentitud. La lección de anatomía es una novela autobiográfica, de aprendizaje, escrita con el sentido del humor y el colmillo retorcido de la novela picaresca: el pudor no tiene que ver con el contenido de lo que se cuenta –morfologías del pene, pelos del pubis, la primera menstruación–, sino con el hecho de saberlo contar. El lenguaje expulsa al relato del espacio de la obscenidad ramplona y del morbo para darle otro sentido: el de una autobiografía novelada o una novela autobiográfica que no explota la singularidad de la voz en primera persona, sino que la acerca a su comunidad anulando la distancia entre el nosotros y el yo, dentro y fuera, ser y parecer, porque, como decía Vonnegut parafraseando a Wilde, somos lo que aparentamos ser, así que deberíamos tener cuidado con lo que aparentamos ser. Las lecciones de anatomía terminan convirtiéndose en lecciones de geografía e historia, y quizá la percepción de los cuarenta años como lugar desde el que echar la vista atrás sea un acto elegiaco, un signo de madurez en un mundo peterpanesco o una conducta forzada por el envejecimiento prematuro al que nos somete el cambio de era y la obsolescencia electrodoméstica.

Cuando uno lee La lección de anatomía lo primero que le llama la atención es que no hay hombres en la novela. De vez en cuando sale alguno pero solo para nombrarlo y poco más. La lección de anatomía es una historia de mujeres. Lo segundo que llama la atención es lo descompensado que esta el relato. En esta novela Marta Sanz cuenta la historia de su vida a través de todas aquellas mujeres que han influido para que ella se convierta en la mujer que es. Sin embargo, mientras la infancia y la adolescencia está descritas al detalle, una vez llega a la universidad el relato avanza de una forma muy rápida, sin apenas detalles. Una de las explicaciones que se dieron en el Club es que, las vivencias de los primeros años son las que realmente marcan quienes seremos en el futuro y por eso la autora da más importancia a esa etapa de su vida.

La tercera cuestión que llama la atención es el cambio que se produce en la protagonista. Una transformación que forma parte del mensaje que esta novela quiere transmitir. En las primeras páginas vemos como lo más importante para Marta Sanz es la imagen que proyecta porque de ella depende todo lo demás. Llega incluso a confesar que le parece lícito mentir para crear un personaje que agrade a todo el mundo y que tenga todas las características para triunfar en la vida. Triunfar desde el punto de vista de las metas que le impone la sociedad, sin pararse mucho a pensar si eso es lo que realmente quiere. Sin embargo, con el paso del tiempo esa situación ya no le hace sentir cómoda. Para agradar a los demás comienza a sentirse desagradable para sí misma y haciendo memoria se da cuenta de que, muchas veces, no ha actuado de forma correcta. Con el paso del tiempo comienza a dar más importancia a su propia aceptación que a la que causa en los demás.

Se podría decir que el libro comienza con una protagonista llena de caretas y termina con ella al desnudo, tal y como es, pase lo que pase y guste a quien guste. Es una novela muy interesante y tremendamente divertida donde la autora nos cuenta como ha transcurrido su vida de una forma muy fresca y con escenas en la que, más de una, nos podemos sentir identificadas.

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