Esto ya pasa de castaño oscuro

El otro día estuve tomando una caña con una amiga que me estaba poniendo al día de sus cosas. En un momento determinado de la conversación, por motivos que no vienen al caso, ella dijo que la situación que estaba viviendo ya pasaba de castaño oscuro. Prometo que yo estaba prestándole toda mi atención, es mi amiga y ella me estaba contando un problema, pero no pude evitar registrar la frase hecha para buscar su origen más tarde.

En primer lugar, y antes de empezar con la historia que hay detrás de este dicho popular, hay que matizar que la forma correcta de decirlo es pasar de castaño oscuro, y no, pasar de castaño a oscuro, como mucha gente dice. Una vez dejado claro este aspecto tengo que confesar que me ha hecho mucha ilusión que el origen de esta expresión sea el País Vasco.

Al parecer, esta frase se acuño gracias a un hombre muy vago que fue contratado para el Gaztañarre Eguna, el Día de la Castaña Asada. El trabajo que debía realizar era, precisamente, este, asar las castañas para que pudieran ser degustadas por el público asistente a la feria. Sin embargo, entre tanda y tanda de castañas este hombre se quedó dormido con tal mala suerte que se le quemaron las castañas. El humo y el olor a quemado eran tan intensos que el jefe se acercó para ver qué estaba pasando, cuando vio las castañas carbonizadas le preguntó al trabajador el motivo de ese color tan negro a lo que el aludido, en un intento de conservar su empleo, no se le ocurrió otra cosas que responder que ese color se debía a que eran el fruto de un castaño muy oscuro. El jefe, haciendo alusión a la gracia, le despidió, precisamente por eso, porque el castaño se había pasado de oscuro.

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