Este blog es la pera… y no tiene nada que ver con la fruta

Es muy habitual en nuestro lenguaje decir que alguien es la pera para expresar que es excepcional en lo suyo. Esta forma de definir a alguien no siempre es positiva, uno puede ser la pera de impertinente, por ejemplo. Lo que sí está claro es que esta frase hecha nada tiene que ver con la fruta.

En un post anterior ya comentamos también sobre otra forma de hablar que, incluyendo la palabra pera, en la que se volvía a dejar pasar de largo al sabroso manjar. Me estoy refiriendo la expresión el año de la pera.

¿Cuál es el año de la pera?

Volviendo al tema que nos ocupa. Hay que decir que para buscar el origen de que alguien o algo sea la pera tenemos que viajar hasta Turquía, concretamente a Estambul, que siempre es un buen lugar al que ir. Hace alrededor de cuatro siglos, el centro social y económico de esta ciudad se situaba en el barrio de Péra, en la orilla norte del Cuerno de Oro. Conocido popularmente como Beyoglu, en este lugar se podía encontrar un verdadero mercado de lujo que que abastecía a todo el mundo de sedas, especias, jabones, perfumes, maderas nobles entre otros muchos productos limitados a los bolsillos más pudientes. Por tanto, que un vestido era de la Péra se convirtió en sinónimo de calidad.

De este mismo origen también proviene el adjetivo pera para expresar que alguien es un poco pijo. Dichos como niño pera vendrían también de aquellos tiempos en la exótica Estambul.

 

 

 

 

 

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