En la tierra de los nombres propios, Mikel Alvira

A veces me pasa que, por distintas circunstancias, paso periodos en los que no soy capaz de centrarme en la lectura, llegando a empezar distintos libros y no pudiendo terminar ninguno. Y de pronto me encuentro con una pila de no terminados hasta que me doy por vencido, dejo de autoengañarme y acepto que soy yo el que no está para leer y no son los libros los que no me enganchan.

Con En la tierra de los nombres propios, de Mikel Alvira, me ocurrió eso, no me llegó en un buen momento pero me llegó, que es lo importante. Así que lo he retomado y… cuando se está, se está, y un buen libro te dura un santiamén, que podía explicarnos Azahara en la sección “curiosidades del lenguaje” de dónde viene esta expresión, por cierto.

Y tal vez este momento haya sido el mejor para leer En la tierra de los nombres propios, tanto a nivel personal como por la realidad socio-política que se está viviendo, además de comenzar el libro con los San Fermines recién pasados, los cuales tienen gran presencia en la historia.

Sinopsis: Arripenea es el caserío que da calor y cobijo a la familia protagonista de En la tierra de los nombres propios, una intensa novela coral ambientada en los años setenta, cuya trama gira en torno a un matrimonio con tres hijos, el menor con Síndrome de Down. Nos es narrada por Julia, la segunda de entre los tres hermanos, una maestra convencida de que no hay personas normales y no-normales, sino personas que viven conscientemente y personas cuyas vidas se han quedado atascadas. Tenaz, sensible y atenta, Julia será el eje de los suyos, mientras los acontecimientos se suceden vertiginosos en una época marcada por la incertidumbre, la esperanza y la conflictividad.

La verdad es que En la tierra de los nombres propios es una novela que me ha emocionado mucho, hasta hacerme soltar alguna lagrimilla. Me parece que trabaja de una manera formidable y con una gran sensibilidad la historia en torno a la vida desde la niñez, de una persona con Síndrome de Down y cómo lo afronta una familia de caserío en plenos años 70. Además está la historia de Julia, maestra por vocación, superando las dificultades de entender la educación de una manera novedosa para su época,  derivado de haber vivido en su hermano el rechazo social y educativo. Y todo enmarcado en la realidad socio-política que se vivió durante esos años, a los que en mi opinión y salvando las distancias, nos estamos empeñando en asemejarnos actualmente. Todo unido crea una novela que no deja indiferente, que te hace empatizar con los personajes e involucrarte en la historia.

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