El valle sin nombre, Ibon Martin

Estamos, ya, en Noviembre y yo todavía sigo con las reseñas de las lecturas de verano. Una de dos… o he leído mucho estas vacaciones o mi ritmo de reseñas es más lento de lo que sería deseable. En cualquier caso, hoy os voy a hablar del escritor de moda en mi casa, Ibon Martin.

Últimamente en mi entorno no se lee ni se habla de otro escritor. De hecho, el vídeo que estoy preparando con la siguiente etapa del reto viajero es con una de sus novelas, próximamente podréis verlo en mi canal de Youtube.

A lo que voy, la novela que voy a reseñar hoy es El valle sin nombre. Reconozco que, de inicio, era un libro que no llamaba demasiado mi atención pero mi pareja se lo llevó para leerlo en vacaciones y lo terminó en tres días. Algo tiene que tener una historia para que se lea tan rápido. Eso, y que el número de libros que una persona puede cargar en la maleta es muy limitado, fueron los factores que me animaron a empezar con él. Si Ramón tardó tres días en terminarlo yo tardé otros tres o cuatro, como mucho, y es que es El valle sin nombre es una de esas historias que te atrapa y no te suelta hasta que la terminas. De hecho, es una de esas novelas que, cuando se acaban, te da como pena y sientes que vas a echar de menos a los personajes.

Sinopsis: 300 años antes de que la Revolución Francesa proclame la igualdad entre los seres humanos, un clamor se adueña de los valles en el País Vasco: el de los hombres y mujeres que ansían su libertad. Sus deseos coinciden con un nuevo tiempo en el que las villas asumen el liderazgo frente a la opresiva atmósfera del feudalismo. Con este telón de fondo, Aitor, un joven campesino, huye de su señor decidido a cambiar su destino. Su lucha será pronto la de toda una sociedad, que no cejará en su empeño hasta acabar con las injusticias en el mundo rural.

No sé si esta sinopsis capta del todo la fuerza que tiene esta novela. A mí me ha recordado mucho a los Pilares de la Tierra, de Ken Follet. Es ese tipo de historias que narran la vida de sus protagonistas desde que son niños hasta que se hacen adultos. Una de esas tramas donde los malos son tan malos y crueles que se sufre un montón. Siempre digo que las buenas novelas son aquellas que te remueven por dentro y, con esta, he llegado a sentir tanto odio y tanta frustración que muchas veces he sentido la necesidad de liarme a guantazos con los señores feudales. A lo largo de la historia de Aitor he llorado de emoción, de rabia y de una frustración impresionante. Definitivamente El valle sin nombre removió muchas emociones dentro de mí.

Como habéis podido leer en la sinopsis está ambientada en el País Vasco pero, no es necesario ser de aquí para sentirse identificado con sus personajes. Situaciones de injusticia y de crueldad se han vivido, y se viven, en muchas partes del mundo y la familia de Aitor, siendo vasca, bien podría haber sido de Cuenca o de Australia. En todas partes, en algún momento, los poderosos han abusado de los más débiles.

Ibon Martin tiene más novelas. Ahora, en casa, estamos inmersos en las aventuras de la escritora Leire Altuna. Son unas novelas muy entretenidas y están muy bien, pero El valle sin nombre trasciende el entretenimiento, es esa clase de historias que no se olvidan.

 

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