El tiempo entre costuras, María Dueñas

Seguramente a estas alturas todo el mundo ha leído ya El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Desde luego que era una lectura que llevaba en mi lista de pendientes desde que salió y han sido varias veces las que lo he tenido en la mano pero, por una cosa o por otra, siempre lo acababa aplazando.

Tras varios años de intentos, el otro día, mientras leía Los peces de la amargura de Fernando Aramburu, consideré necesario intercalar otro tipo de lectura para paliar un poco la intensidad de los relatos del autor vasco. Así que, me acerqué  a la biblioteca de casa y allí estaba Sira esperándome con los brazos abiertos.

Los peces de la amargura, Fernando Aramburu

Me he leído El tiempo entre costuras en menos de una semana. Desde la página 50 la historia ya me tenía totalmente enganchada y no podía dejar de leer. Hacía mucho que no me pasaba eso. En todo este tiempo ha habido muchos libros que me han gustado, y que me han gustado mucho, pero no hasta el punto de pasarme el día pensando en llegar a casa para retomar la historia.

 

Sinopsis: La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor desbocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante donde todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso, la traición y el abandono. Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados. A partir de entonces, con la contienda española recién terminada y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder, el enigmático y escasamente conocido ministro de Asuntos Exteriores del primer franquismo, su amante, la excéntrica Rosalinda Fox, y el agregado naval Alan Hillgarth, jefe de la inteligencia británica en España durante la segunda guerra mundial. Entre todos ellos la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.

Una de las cosas que más me gusta es la evolución de la protagonista. De ser una chica totalmente dependiente de los demás para ir dando pasos en la vida, hasta ser una mujer fuerte y capaz de enfrentarse a cualquier cosas para salir adelante. Otro de los aspectos que me han enamorado de este libro ha sido la camaradería entre sus personajes. La amistad entre Sira y Candelaria me parece preciosa. Incluso el comisario, sin llegar a tener una relación estrecha con la protagonista, también entiende que es una pobre mujer a la que han engañado y procura dejarla tranquila para que pueda resolver sus problemas. El personaje del vecino de la modista me parece todo un acierto. Ese tipo de relaciones con personas diferentes al resto que se cuelan en casa a cualquier hora para contar historias disparatadas son la salsa de la vida.

Lo único que me ha dejado un poco fría ha sido el final. Esa especie de reunión que monta sin que los invitados sepan quienes son el resto para destapar todo el pastel me ha parecido demasiado forzada. Aun así, es una lectura que, si queda alguien en el mundo que no la conozca todavía, merece la pena ponerse con ella.

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