El pintor de almas, Ildefonso Falcones

No me gustan mucho las novelas de Ildefonso Falcones. Eso no significa nada, simplemente que a mí no me hace demasiado chiste, pero para gustos se hicieron los colores. Tampoco me gustó Cien años de soledad y jamás en mi vida se me ocurriría decir que Gabriel García Márquez es un mal escritor ni nada semejante.

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

Hace años que le di la primera oportunidad al autor catalán. Fue con La mano de Fátima, una novela que dejé algo antes de llegar a la mitad porque no terminaba de engancharme. Más tarde, llegó La catedral del Mar y, aunque esta vez si llegué a la última página, creo que se le ha dado un bombo bastante inmerecido. Hay muchas novelas españolas bastante mejor que esa. Otra trama que también logré terminar, aunque con bastante esfuerzo, la verdad, fue la de La Reina descalza. Sin más, una historia del montón.

La Reina descalza, Ildefonso Falcones.

Pero lo dicho al principio. Que a mí no me haga mucho chiste este autor no quita para que sea uno de los más aclamados por la crítica. Así que, como seguro que entre los seguidores de este blog habrá quien disienta con mis argumentos, he decidido hacerme eco de la publicación de su nueva novela, El pintor de almas. ¡Que no se diga que no os mantengo informados de las novedades que salen al mercado!

Sinopsis: Barcelona, 1901. La ciudad vive días de gran agitación social. La oscura miseria de los más desfavorecidos contrasta con la elegante opulencia de las grandes avenidas, donde ya destacan algunos edificios singulares, símbolo de la llegada del Modernismo.

Dalmau Sala, hijo de un anarquista ajusticiado, es un joven pintor que vive atrapado entre dos mundos. Por un lado, su familia y Emma, la mujer que ama, son firmes defensores de la lucha obrera; hombres y mujeres que no conocen el miedo a la hora de exigir los derechos de los trabajadores. Por otro, su trabajo en el taller de cerámica de don Manuel Bello, su mentor y un conservador burgués de férreas creencias católicas, lo acerca a un ambiente donde imperan la riqueza y la innovación creativa.

De este modo, seducido por las tentadoras ofertas de una burguesía dispuesta a comprar su obra y su conciencia, Dalmau tendrá que encontrar su auténtico camino, como hombre y como artista, y alejarse de las noches de vino y drogas para descubrir lo que de verdad le importa: sus valores, su esencia, el amor de una mujer valiente y luchadora y, sobre todo, esos cuadros que brotan de su imaginación y capturan en un lienzo las almas más miserables que deambulan por las calles de una ciudad agitada por el germen de la rebeldía.

Sinceramente, con todas las novelas que tengo pendientes, y dados mis antecedentes con Falcones, no creo que vaya a leer próximamente esta historia. Sin embargo, si alguno de vosotros se hace con ella espero fervientemente vuestras opiniones. Quien sabe, quizá sea este el libro que me reconcilie con el autor catalán.

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