El monje que vendió su Ferrary, Robin Sharma

No voy a decir que nunca haya leído un libro de autoayuda. Como todo el mundo, yo también he tenido altibajos en mi vida y, lo admito, en los momentos difíciles en los que me he sentido perdida he terminado entrando en una librería a comprar uno de estos libros en busca de respuestas. La verdad es, que los he comprado más que los he leído pero, aún así, he de decir que alguno sí me terminé. Con esto, lo que quiero explicar es que no hablo por hablar cuando digo que este tipo de libros no ayudan a nadie. Así de claro.

Como digo, ha sido en los malos momentos en los que he recurrido a este tipo de lecturas. Como todos los libros, el hecho de que te aporten algo depende mucho de tu estado de ánimo. Como dentro del Reto de lectura de 2017 estaba contemplada una de estas lecturas, este verano me he leído El monje que vendió su Ferrary de Robin Sharma.

Reto 2017

El contraste entre haber leído un libro de autoayuda en los malos momentos y hacerlo ahora que estoy viviendo la mejor etapa de mi vida es muy grande. Sin embargo, es un buen ejemplo de como estos libros, difícilmente, ayudan a nadie ni en los buenos ni en los malos momentos. Esa, al menos, ha sido mi experiencia.

El monje que vendió su Ferrary, como muchos otros, es un libro cargado de mensajes positivos que nos vienen a decir que no busquemos la felicidad en lo material, sino en lo espiritual. Para ello, nos dice que hay que sacrificarse, que hay que tener siempre una actitud positiva y que hay que trabajar duro. Cuando uno esta mal, obligarse a tener una actitud positiva me parece algo bueno, me parece que para salir del pozo hay que poner de nuestra parte y un buen inicio es empezar a centrarse en la parte buena de la vida y no tanto en la mala. Pero, cuando uno se encuentra bien la sensación que da es que estos libros nos dicen que no nos quejemos y que sigamos luchando. Hombre… yo creo que cuando uno ve cosas que no le gustan pues hay que quejarse un poco. Si nadie, nunca, se hubiera quejado a día de hoy las mujeres seguiríamos sin poder estudiar, todavía quedarían esclavos y no se podría votar. Igual soy yo que soy una mal pensada, pero es un poco el mensaje que me ha trasladado este libro.

Sinopsis:  Julian Mantle es un abogado de éxito que, tras sufrir un ataque al corazón, se da cuenta  del vacío de su existencia. Julian vive una crisis existencial que le lleva a tomar la radical decisión de vender todas sus cosas y embarcarse en un viaje a la India. Es en un monasterio del Himalaya donde aprende las sabias y profundas lecciones de los monjes sobre la felicidad, el coraje, el equilibrio y la paz interior.

Hay algo que sí me parece muy significativo de estos libros y es la cantidad de ejemplares que se venden. Como he dicho al principio, ha sido en los malos momentos cuando he recurrido a estas lecturas, supongo que a la mayoría les ocurre lo mismo. Luego, la pregunta es ¿Tan mal estamos las personas que buscamos respuestas en esta clase de historias? Creo que es un buen tema de reflexión.

2 Comments

  1. ¡Hola!

    Desde luego que la interpretación que se tiene de estos libros, como bien dices, depende en gran medida del estado de ánimo en el que se encuentre el lector. No se si he entendido bien a qué te refieres cuando dices que la historia invita a “no quejarse y seguir luchando”… La verdad, creo que el libro se centra mas en la mejora personal desde el punto de vista intrínseco (hábitos, formas de pensar, carácter, mentalidad, valores…) dejando mas de lado el exterior, el cual por supuesto no hay que olvidar. Es cierto que lo monjes, al mostrar su estilo de vida totalmente al margen del mundo, parecen decirnos que para ser felices hay que vivir de forma casi ausente… Y eso tampoco es. Si algo no te gusta del mundo, no creo que la solución sea sentarse a meditar. ¡¡habrá que actuar!!
    Pero bueno, como te decía, no se si es eso justo lo que querías decir. En fin… cambiando de tema, me gusta mucho la distribución de tu blog, voy a ver si lo cotilleo un poco!

    Un saludo!

    • En primer lugar… muchas gracias por pasarte a comentar y a cotillear!!
      Y entrando en materia, a lo que me refiero con eso de “no quejarse y seguir luchando” es que en muchas ocasiones este tipo de libros invitan un poco a la resignación. No solo me refiero a este en concreto, más bien a todos en general, pero a veces me da la sensación de que tanto pensamiento positivo, tanto sacar lo bueno de todo nos puede hacer perder la perspectiva de las cosas malas que sí debemos cambiar. No sé si me explico. Estoy de acuerdo en que con quejas y más quejas no se llega a ninguna parte pero tampoco me parece mal decir en alto las cosas con las que no estamos de acuerdo porque sino nunca cambiaría nada. Que igual es que en este momento de mi vida estoy un poco enfadada con el sistema y por eso veo complots de conformismo por todas partes… puede ser. Pero con la situación de precariedad en la que vivimos muchos, que nos anden mandando mensajes de “hay que ser felices con los que se tiene” y que “con una sábana atada al cuello se vive feliz porque todo esta en la mente”, pues no sé, me suena a “deja de quejarte y valora los 900 eurazos que ganas por 14 horas de trabajo al día”. Pero insisto, que igual es mi momento actual el que me hace ver estas cosas.

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