El Jugador, de Fiódor Dostoyevski

Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de Dostoyevski. Es uno de estos autores de los que llevo escuchando hablar toda la vida pero nunca me había parado a conocer su obra. Sin embargo, hace como dos años ya, que en un viaje a Madrid, vi en una tienda de libros de segunda mano El Jugador. Lo cierto es que esta novela me pareció tan buena como cualquier otra para empezar a leer a este escritor.

Cosas de la vida, El Jugador ha estado en mi estantería durante más de 24 meses y no ha sido hasta que he necesitado un autor cuyo apellido comenzara por la letra D que me he animado con él. No por nada en especial. Simplemente es que hay tantas historias por descubrir que, sin querer, las voy acumulando.

Sinopsis: Alekséi Ivánovich es el joven preceptor de la familia del general Zagorianski. Está enamorado de la hijastra de éste, lo que le lleva a actuar con una total falta de voluntad: se juega todo su dinero a la ruleta, pues cree que así logrará agradar a la joven. Pero la abuela de ésta también se jugará su fortuna en el casino y lo perderá todo, dejando a la familia entera en una grave situación económica.

Tengo que reconocer que El Jugador es una novela bastante extraña. Me da la sensación de que es una historia que no empieza desde el principio, no da ninguna explicación sobre la situación o el pasado de los protagonistas, sino que cuenta una parte puntual de su vida, sin un antes ni un después. Quizá por eso, al principio me costó un poco entrar en la trama. De hecho pensé que tardaría una eternidad en leer las 220 páginas que tiene la novela.

Sin embargo, debo admitir que me equivoqué. No es que El Jugador vaya a pasar a la historia por ser el mejor libro que he leído en la vida, pero sí tengo que reconocer que a medida que avanzaba en mi lectura la cosa se ponía más interesante. De hecho, los dos momentos en los que el autor habla de cómo transcurren las jornadas de juego de la abuela y del preceptor tienen mucho ritmo y se leen muy rápido.

En definitiva, El Jugador es una novela que resulta entretenida, aunque no deja de ser una de tantas. Quizá lo más llamativo, por lo que he podido leer en otros blogs, es que es una historia un tanto autobiográfica ya que el propio Dostoyevski sufrió mucho por culpa de su ludopatía, hasta el punto de que llegó a arruinarse por culpa del juego.

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