¿De dónde viene la expresión no tengo un chavo?

No tengo un chavo. Seguro que habéis utilizado esta expresión en más ocasiones de las que os hubiera gustado, ese es al menos mi caso. Sin embargo, siempre la he dicho sin saber muy bien a qué hacía referencia la palabra chavo. Es muy curiosa la historia de cómo ésta expresión llegó hasta mis oídos, así que os la voy a contar.

Como ya todos sabéis Los Tres Mosqueteros es mi libro favorito en el mundo. Lo he leído no sé cuantas veces y lo leeré otras tantas. Lo que sí es cierto es que siempre disfruto de la misma edición, tengo la novela en casa y es esa la que leo sin parar una y otra vez.

Los Tres Mosqueteros, Alejandro Dumas.

Pues bien, para ver esta historia en toda su complejidad tenemos que retroceder un año y llegar justo al momento en que estaba conociendo a Ramón. Cómo ya os conté, en el post de San Valentín, nos conocimos gracias a este blog y a las redes sociales que lo rodean. Por eso, me pareció una buena idea regalarle por su cumpleaños una edición de Los Tres Mosqueteros. Todavía no sabíamos demasiado el uno del otro y pensé que era una bonita forma de que él me conociera mejor. Como resultado de esta idea ahora tenemos más de una edición de Los Tres Mosqueteros en casa, con sus diferentes traducciones y sus diferentes prólogos. (En realidad tenemos tres ediciones porque Ramón me regaló un precioso ejemplar, dividido en tres tomos, con cubiertas de cuero. Sí, soy una friki).

El caso es que él estaba el otro día leyendo la novela cuando levantó la cabeza y me dijo:

-¡Anda! ¡Así que de ahí viene la expresión no tengo un chavo!

Al principio no sabía de qué puñetas estaba hablando. No me podía creer que con todo lo que me gusta a mí saber de dónde vienen las expresiones populares se me hubiera pasado ésta en las tropecientas veces que he leído Los Tres Mosqueteros. Hasta que me dí cuenta de que en el libro que yo leo esta frase está traducida de otra forma. Una vez aclarado el enigma, no perdimos ni un segundo más, y nos fuimos a Internet a saber de dónde viene la expresión no tengo un chavo.

Resulta, que un chavo es la manera coloquial de hablar de las monedas de diez céntimos de peseta. Una cantidad tan ínfima de dinero que a penas se empleaba. No había nada que costara un chavo. De esta manera, el chavo se convirtió en el símbolo de las cosas que no tienen ningún valor. Pero chavo no era el nombre oficial de esa ridícula moneda de diez céntimos de peseta. Era el nombre oficioso. y su origen está en las monedas españolas de cobre que se utilizaban en época de Felipe III y que equivalían a dos maravedíes. A estas monedas se les llamaba ochavos porque pesaban un octavo de onza de bronce. En cualquier caso, parece que el ochavo compartía el poco valor de su biznieto el chavo. Por eso no tener un chavo es el colmo de la pobreza.

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