Don Quijote de La Mancha para niños

Ayer, coincidiendo con la fecha de nacimiento de Hans Christian Andersen, se celebró el Día Internacional del Libro infantil. La efeméride me pilló totalmente fuera de juego, la verdad es que no sé cuantos años hace que se celebra esta fecha pero yo es la primera vez que lo oigo, por eso no ha sido hasta un día más tarde que estoy escribiendo un post al respecto.

Además, ha querido la casualidad que una compañera del Club de Lectura de Orduña me haya hecho llegar estos días una adaptación de Don Quijote de La Mancha para niños de entre 10 y 14 años. Como sabéis los que seguís este blog, el otro día escribí sobre lo que nos pareció en el Club la lectura de La educación sentimental, de Gustave Flaubert. No me voy a extender sobre estas reflexiones porque las podéis leer en el post, pero si voy a retomar un debate que surgió a raíz de su lectura.

La educación sentimental, Gustave Flaubert

Libros como La educación sentimental o el propio Don Quijote de La Mancha son lectura obligatoria en muchos colegios e institutos. Mi humilde opinión es que si a un adolescente le obligas a leer alguna de estas obras, lo más seguro es que no vuelva a coger un libro en su vida. Por eso, me parecen una buena idea las adaptaciones de obras clásicas que se escriben para las diferentes edades. Hace ya algunos meses que os hablé de los libros de Gerónimo Stilton y de su colección de clásicos.

Los Tres Mosqueteros, por Gerónimo Stilton

Y hoy os voy a hablar de la adaptación que ha hecho Anaya de Don Quijote de La Mancha. Se trata de una novela con apariencia de libro de texto. Consta de unas 149 páginas dedicadas a narrar la historia, escrita, por supuesto, en un lenguaje actual. No veo a niños de diez años leyendo el castellano de 1608, aunque tiene algunas palabras de la época para que los alumnos y alumnas las conozcan. El libro también consta de un apéndice en el que se cuentan algunas pinceladas de la historia de Miguel de Cervantes y donde se explica la importancia de leer Don Quijote de La Mancha. Las ilustraciones que acompañan a la historia hacen que la lectura sea más amable y ayuda a los niños y niñas a visualizar conceptos que, a lo mejor, todavía no conocen.

 

Por supuesto que, algún día, tendrán que leer Don Quijote de La Mancha, tal cual lo escribió Cervantes. Les gustará más o menos, eso ya es una cuestión personal, pero se trata de la primera novela de la historia, la que ha hecho de la literatura lo que es hoy en día. Esa es una deuda con Cervantes que todo amante de la lectura debe saldar. ¿No creéis?

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