¿Cuál es el origen de la Luna de Miel?

Acabo de terminar el quinto libro de la saga Los Hijos de la Tierra, de Jean M. Auel. No quiero destriparle la historia a nadie porque creo que merece la pena leerla. Simplemente diré que a lo largo de sus páginas se celebra alguna que otra boda, emparejamiento llaman ellos, y en el relato hacen mención a lo que hoy sería nuestra Luna de Miel.

Lógicamente, se trata de una ficción pero me ha dado qué pensar. En la novela, los recién casados deben pasar 14 días juntos, sin relacionarse con nadie, para averiguar si son capaces de convivir. Pasadas esas dos semanas, si descubren que nos compatibles pueden deshacer el matrimonio sin ninguna consecuencia, como si nunca se hubieran unido. Insisto en que este procedimiento ha salido de la imaginación de la autora pero, no me parece descabellado que la Luna de Miel comenzará a celebrarse por ese motivo. Sobre todo si tenemos en cuenta que en la antigüedad no existían los noviazgos que ahora conocemos y las personas que contraían matrimonio apenas se conocían.

Los diferentes estudios que hacen mención al origen de este viaje no se remontan tan lejos como para llegar hasta la época de las cavernas, sin embargo, no por eso dejan de ser interesantes.

Según estas teorías, el origen del Viaje de Novios estaría en la Inglaterra del Siglo XIX. Estamos hablando en la época en que la gente se movía a caballo y muy pocos eran los afortunados que podían permitirse un coche. Esta circunstancia propiciaba que los familiares que vivían lejos de los novios no pudiera acudir al enlace. Por lo tanto, una vez convertidos en marido y mujer, el nuevo matrimonio reservaba unos días para poder viajar a lo largo del país y visitar a aquellas personas que no habían podido desplazarse. No es hasta bien entrado el siglo XX cuando la Luna de Miel se convierte en un momento de ocio para los novios.

En cualquier caso, este viaje poca relación tiene con las lunas y con las mieles. Entonces, ¿Por qué Luna de Miel? Para buscar el origen del nombre que se le da al Viaje de Novios hay que remontarse hasta la Antigua Roma. En esta época, era costumbre que la madre de la novia proporcionara a su hija hidromiel, una bebida elaborada con vino y miel, durante un mes entero. Es decir, durante una luna completa. En esos años se pensaba que este elixir aumentaba la fertilidad de las mujeres y las ayudaba a concebir. En un momento en el que la responsabilidad de tener hijos recaía exclusivamente en las hembras era importante quedar embarazada poco después de la boda.

 

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