Crímenes al pil-pil

La novela negra está siendo la principal protagonista de la Feria del Libro de Bilbao. A lo largo de toda la semana se van a dar diferentes encuentros con autores de este género. El pasado viernes, tuvo lugar una charla con Jon Arretxe, Antón Arriola y Alfonso del Rio. El coloquio estuvo moderado por Félix Linares quién destacó lo complicado que resulta hablar de este tipo de novelas sin desvelar ningún secreto. Quizá por eso, las preguntas que hizo a los autores tuvieron más que ver con ellos mismos que con las novelas en concreto.

Las primeras líneas

Jon Arretxe, Antón Arriola y Alfonso del Río se encuentran, a día de hoy, promocionando sus obras por ferias, librerías y bibliotecas de muchas ciudades. Cada uno tiene su estilo y cada uno lleva sobre sus hombros un bagaje, pero todos tienen algo en común, sus carreras como escritores comenzaron con una primera línea.

Jon Arretxe

Jon Arretxe es el más veterano de los autores que comparten mesa en esta charla. Comenzó a escribir hace más de 15 años, si bien sus primeras novelas negras tardarían un poco en llegar. Sus primeros libros fueron libros de viaje, sin embargo, con el paso de las líneas y de las páginas, comenzó a sentir que quería escribir libros que fueran capaces de enganchar al lector. Habla con humildad del éxito de sus historias, pero lo que sí tiene claro es que él sí se enganchó al género.

Antón Arriola

La primera novela de Antón Arriola, Rjukan, se publicó en 2004. Al igual que Jon Arretxe, Arriola tampoco se inició en esto de escribir con una novela negra. No fue hasta 2016 cuando el éxito de El negro y la Gata le llevó a escribir un segundo libro protagonizado por el mismo personaje; el ex-cura y profesor de Antropología Ander Azurmendi.

En su cabeza no existía la idea de escribir novela negra. Sin embargo, la propia trama de El negro y la Gata fue cogiendo esta forma sin que Arriola pudiera hacer nada por evitarlo. La historia gustó mucho al público y la editorial le pidió que se convirtiera en saga; así nació El caso Newton.

En cuanto a si habrá más novela de este género, Arriola lo tiene claro; su idea es ir alternando unas historias con otras.

Alfonso del Río

Alfonso del Río es, de los tres autores, el que menos tiempo lleva en el mercado, lo cual no quiere decir que sea el que menos experiencia tiene. Y es que, si bien La ciudad de la lluvia no ha visto la luz hasta hace unos meses del Río lleva diez años escribiéndola. Del Río es un abogado de éxito y padre de cuatro hijos, si a eso le sumamos la meticulosidad con la que se ha querido documentar para escribir esta historia, el resultado es menos tiempo para escribir del que, seguramente, le hubiera gustado. Pero todo trabajo tiene su recompensa, La ciudad de la lluvia está teniendo un gran éxito entre el público. Quizá la mezcla de novela negra con novela histórica sea el ingrediente secreto que hace que el libro esté gustando tanto.

Hablar de lo que se conoce

Cada maestrillo tiene su librillo, y cada uno de estos tres autores tienen su propia fórmula para escribir. Pero hay un punto en el que sí que coinciden y es que, escriben sobre cosas que conocen.

Jon Arretxe

En este punto quizá Jon Arretxe sea el que lleva más al límite esta máxima. Afirma que la mayor parte de las novelas que ha escrito, las ha trabajado desde los mismos lugares en los que transcurren. Esto va desde la calle San Francisco en Bilbao hasta Tánger.

Arretxe confiesa que escribe sin guión previo. Le gusta trasladarse a lugares donde ocurren cosas y observar. Según sus propias palabras, le resulta mucho más fácil escribir así porque la gente que ve en esos escenarios le proporcionan gran parte de la historia. Siempre acude a lugares donde hay gente peculiar, por eso, hasta ahora, no se había decidido a escribir sobre su localidad. Le resulta complicado trabajar sobre un lugar perdido en el monte donde no ocurre nada. Aunque para su próximo trabajo se va atrever con el reto.

Antón Arriola

Para Arriola es fundamental escribir sobre temas y lugares que se conocen bien porque eso es lo que le da credibilidad a la historia. Sin embargo, reconoce que, al principio, le daba cierto vértigo escribir sobre su entorno. Su primera novela está ambientada en escenarios que él conoce pero que no son los suyos. Con las siguientes historias se fue acercando poco a poco a su zona, aunque siempre un poco de refilón.

Considera que una de las cosas buenas de la novela negra es que puede ser tanto urbana como rural. En cualquier sitio se puede cometer un crimen terrible y tejer una investigación trepidante a su alrededor.

En cuanto al hecho de que su protagonista sea un ex religioso, Arriola explica que era un tema que tenía ganas de tratar porque, considera, que los curas tienen que pasar por etapas de mucha tensión al contrastar su fe con la realidad. Cree que es algo por lo que han tenido que pasar muchas personas y de lo que no se habla. Por eso él tenia ganas de poner estos asuntos sobre la mesa. A Antón Arriola le gusta la filosofía y en todas sus novelas trata de ahondar en alguno de estos temas.

Alfonso del Río

Alfonso del Río ha hecho una gran labor de investigación para publicar su novela. Viajó a Berlín para estudiar documentos de la Alemania Nazi que dieran peso y credibilidad a su historia. En La ciudad de la lluvia también se habla de fútbol, pero desde el punto de vista del negocio. Para ello, tuvo varias entrevistas con Vicente del Bosque quien le puso al corriente de cómo era este negocio en los años 80. Desde cuánto ganaba un jugador en aquella época a cómo se vivía el deporte en aquellos años.

Del Río también ha plasmado en su novela anécdotas reales de su vida, con ellas ha demostrado que a veces la realidad supera totalmente a la ficción. Cuenta, por ejemplo, como desde la editorial le criticaron un par de estas historias reales por considerarlas poco creíbles aunque, muchas veces, las cosas que nos pasan son tan extrañas y tan rocambolescas que solo pueden ser verdad.

 

 

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