“Me ha acabado de infectar el virus de la escritura y no le encuentro cura alguna” Pedro Saugar Segarra, autor de Operación Picasso

A lo largo de mi vida he leído muchas muchas novelas. De todo tipo además, de aventuras, de terror, histórica, novela negra, de fantasía… Esto, que a priori es bueno, tiene también una cosa negativa y es que ya casi ningún libro me sorprende. Por supuesto que hay muchas historias que me gustan mucho y que me enganchan de principio a fin, pero pocas logran sorprenderme. Operación Picasso, de Pedro Saugar Segarra ha sido una de esas excepciones.

 

Para empezar, nunca me ha llamado la atención leer nada sobre la vida de Picasso. Si bien el Gernika es un cuadro que me conmueve hasta las lágrimas, Picasso no es de mis pintores favoritos. He leído muchas biografías de Velázquez, pero de Picasso no sé mucho más de lo que cuentan los libros del colegio. Quizá ahora lea un poco más sobre este artista. Pero no ha sido eso lo que me ha sorprendido, sino como está contada la trama. La novela es una de esas que me gustan a mí que van narrando varias historias que poco a poco empiezan a confluir, sin embargo, las de Operación Picasso tardan un poco en encontrarse. Tanto es así que, mientras leía las primeras páginas por un momento pensé que se trataría de historias inconexas. Pero no, todo tiene su sentido, el propio autor nos lo cuenta en esta entrevista.

La página número trece: Siempre que leo novelas en las que se entrelazan varias historias me surge la misma duda. ¿Las tramas están escritas de forma individual y después se realiza la labor de ir intercalándolas o están escritas según las encuentra el lector?

Pedro Saugar Segarra: Debo confesar que las fui escribiendo en el mismo orden que se las encuentra el lector, y poco a poco se fueron intercalando, conforme avanzaba la novela se iban dibujando los personajes principales. Más que algo absolutamente premeditado, la verdad es que este tipo de forma de escribir, así como la estructura de capítulos breves, es la que más se adecuaba a mis circunstancias, es decir, al poco tiempo de que disponía y a la incertidumbre que sentía, al ser mi primera novela y no saber si todo lo que se me iba ocurriendo acabaría encajando en algo potable o se quedaría en agua de borrajas.

LPNT: ¿Cómo surge la idea de esta novela?

PSS: De una idea que siempre me ha obsesionado: ¿estamos predestinados? ¿hasta qué punto podemos labrarnos nuestro destino? Para alguien que vive en una ciudad pequeña, y que siempre ha admirado a los artistas de vanguardia que, movidos de su fe en sí mismos y en su talento, han revolucionado su vida a la par que la historia del arte, era muy tentador mezclar ambos mundos. Además, me apetecía recrear tanto el París de los pintores como la Cuenca de entonces, esto me permitía fabular y reflexionar sobre las vueltas y “revueltas del destino”. En el fondo la pregunta de la que surgió todo fue: ¿por qué no pudo estar presente un chico de provincias junto al gran Picasso mientras éste inventaba el cubismo y cambiaba la historia de la pintura?

LPNT: En la novela se dan muchos detalles sobre la vida de Picasso, ¿Cómo ha sido la labor de documentación? ¿Qué parte son ciertas y en cuales se ha tomado alguna licencia?

PSS: La labor de documentación ha sido relativamente fácil pues, como dije antes, siempre he admirado la época de la bohemia parisina de los pintores, especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX, y sobre todo me ha atraído mucho la figura de Picasso. En especial su primera época, cuando luchaba por tener éxito y por dar un vuelco total a lo que se hacía entonces. Lo único que he tenido que hacer ha sido refrescar toda la bibliografía que ya tenía sobre él, y que he ido reuniendo con fervor a lo largo de los años, y documentarme sobre la Cuenca de entonces.

En cuanto a las licencias, debo reconocer que algunas me he tomado, como es lógico, pues no se trata de una biografía, sino de una obra de ficción. Especialmente en su época de estudiante en Madrid, de la que hay menos datos, así como algunos cambios de fechas de acontecimientos a los que no me pude resistir, como, por ejemplo, adelantar la famosa comida en homenaje a Rousseau, y las propias de haber introducido nuevos personajes en su vida. Pero, en general, he intentado respetar, en lo posible, la historia. Incluso está documentado que bocetó esa primera versión de Las Señoritas D’Avignon.

LPNT: También se habla de la ciudad de Cuenca y de una especie de organización revolucionaria; Conca Lux, ¿Está basado en algo real?

PSS: No. Lo más parecido que hubo en Cuenca en la época fue algún asomo de logia masónica, pero más que inspirarme en ella, lo que me sedujo fue la idea de que un simple grupo de amigos de “café, copa y puro” se reunieran en su local habitual para conspirar contra un ambiente cerrado que les asfixiaba en su juventud y pretendieran con toda la fuerza de su ingenuidad cambiar el mundo.

LPNT: Gran parte de la trama se sitúa en periodo de Semana Santa, se le dan mucha importancia a las procesiones y costumbres de Cuenca durante esta época ¿Hay algún motivo especial para ello?

PSS: El único motivo es que, además de que me encanta la Semana Santa, y participo en ella desde que nací, me pareció el mejor escenario posible para ambientar las tramas que se desarrollaban en Cuenca. Por un lado me apetecía enormemente situar la historia durante las procesiones, tanto por su carga emotiva y espiritual como por su fuerza estética y literaria, y por otro me servía de contrapunto ideal al mundo bohemio de París.

LPNT: ¿Estás preparando ahora algún otro trabajo?

PSS: Tengo algo en la cabeza, pero aún estoy en la fase inicial de documentación. Espero poder ir sacando algo más de tiempo, que es mi gran problema para escribir, y empezar a darle forma en breve. Aunque tarde, me ha acabado definitivamente de infectar el virus de la escritura, y no le encuentro cura alguna.

 

 

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