¡Arde, bruja arde!, Abraham Merrit.

Se acerca la noche de Todos los Santos (no pienso llamarlo Halloween), una noche en la que la línea que separa el mundo de los vivos y el de los muertos se difumina dando lugar a misterios y experiencias mágicas. Una noche que, para más inri, pasaré sola en mi casa porque mi pareja se va de vacaciones. Me parece, por tanto, una noche ideal para leer una historia de miedo y terminar de, perdonad la vulgaridad, cagarme por la pata abajo.

He estado buscando en Internet algún título novedoso que llevarme a la boca el 1 de Noviembre y he encontrado varios, hoy os voy a presentar ¡Arde, bruja arde! de Abraham Merrit.

Arde bruja arde

 Sinopsis: trata de una investigación médica que acaba convirtiéndose en una historia de terror, pues lo que parecía una cadena de muertes accidentales no es sino el resultado de la siniestra maquinación de Madame Mandilip, la bruja que hace muñecas animadas de sus víctimas. Solo la intervención del doctor Lowell, secundado por el capo Ricori, frenarán sus infames designios.

No podéis negarme que no hay nada que de más miedo que una muñeca, eso, y los niños, no se que tienen pero si los colocas en un ambiente oscuro resultan de lo más siniestro.

¡Arde, bruja arde! es una novela de 1932, sin embargo, no resulta complicado encontrarla en las librerías o en Internet. Tal ha sido su éxito que hoy en día sigue siendo un libro bastante demandado por los amantes del terror. Yo, de momento, me la apunto, tiene bastantes posibilidades de ser la elegida, porque, además, es bastante corta y puede leerse en un día.

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