Aquelarre es una palabra vasca

No sé ni cómo ni por qué, pero el otro día acabamos viendo en ETB -una de las cadenas autonómicas del País Vasco- el programa El sabor del Crimen. Un espacio que mezcla novelas con gastronomía. Quiso la casualidad que justo el capítulo que disfrutamos Ramón y yo tratara sobre uno de mis libros favoritos de todos los que ha escrito Toti Matínez de Lezea; La Herbolera.

Los libros de Toti Martínez de Lezea

Esta historia, ambientada en las faldas del monte Amboto, trata sobre la leyenda de Mari, la deidad a la que la mitología vasca atribuye la maternidad y el origen de todo lo que hay en la naturaleza. Toti Martínez de Lezea, aparte de ser una gran escritora, también es una experta en leyendas y mitología vasca, por lo que, más allá de lo literario, también habla, mucho y bien, sobre historia real.

En esa historia real que muchas veces se mezcla con las creencias de la gente que habitó mi tierra hace muchos años, es muy recurrente la figura de la bruja. El País Vasco, como otras zonas del norte, siempre ha sido muy famoso por la proliferación de estos personajes. Cualquier mujer con conocimiento de medicina natural era tachada de adoradora del Diablo y acusada de participar en los ritos satánicos más locos que uno se pueda imaginar.

Tanto es así, que la palabra Aquelarre, que hoy en día se utiliza en castellano para denominar a las reuniones de las brujas, tiene su origen en la unión de dos términos en euskera. Concretamente aker, que significa macho cabrío y larre que viene a ser un prado. Así, el vocablo Akelarre, sería el lugar físico donde estas mujeres se juntaban para adorar al Diablo que también participaba en los ritos adquiriendo forma de macho cabrío.

A las creencias de cada uno dejaremos abierta la posibilidad de la existencia de estas brujas en los campos del País Vasco. Lo que sí resulta cierto, es la cantidad de mujeres que murieron en manos de la Inquisición acusadas del delito de brujería. Uno de los autos más sangrientos y más conocidos en estos lares es el que tuvo lugar en Zugarramurdi, pueblo de Sorginak -como se dice bruja en euskera- donde los haya en el que 6 vecinas fueron quemadas en la hoguera, una de ellas estando todavía viva, y otras 18 se salvaron tras confesar la autoría de los delitos de los que se les acusaba.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*